Lo conocí a James Surowiecki en el summit de Young Global Leaders del World Economic Forum en Junio de 2006 Vancouver. James Surowiecki es escritor de The Wisdom of Crowds (lo recomiendo MUCHO) y es también columnista de The New Yorker, Wired, Slate y the Wall Street Journal. James estaba encargado de darnos una charla sobre su tema preferido: Las pruebas de que los grupos son más inteligentes que los individuos que los conforman y de cómo la sabiduría colectiva determina el mundo de los negocios, las economías del planeta, las sociedades y las naciones.
A primera vista, las ideas de James son fuertemente anti-liderazgo ya que su argumento es que siempre un grupo toma mejores decisiones que un individuo. Por lo que su charla fue un poco contenciosa en Vancouver donde los asistentes eran todos lideres jóvenes acostumbrados a tener la última palabra en las decisiones. Sin embargo hay una intersección donde el liderazgo y sabiduría de los grupos se cruzan. El lider exitoso, según Surowiecki, es el que asegura el entorno donde cada uno de los miembros del grupo puede funcionar y aportar sus ideas. Para que las ideas de James funcionen, el grupo debe ser 1) diverso –lo más diverso posible!- 2) independiente y 3) descentralizado. Cuándo estas características se dan, las decisiones del grupo son siempre mucho mejores y más inteligentes que las de cualquiera de los individuos que participan de la decisión.
Acá van dos experimentos uno simple y uno complejo que apoyan el argumento que James quiere hacer. En Otoño de 1906 el científico Francis Galton decidió investigar cuán buenos eran los grupos para medir el peso de un buey que iba a ser degollado en una feria de productores en el Oeste de Inglaterra. Galton buscaba probar que la gente “promedio” no tenía capacidad para elegir correctamente y que la democracia universal no funcionaría nunca, ya que los resultados serían desastrosos por la falta de educación e inteligencia de las masas. Galton comenzó entonces su experimento repartiendo formularios entre los 787 participantes del experimento y les preguntó “cuánto pesa el buey una vez degollado y limpio?”. Los resultados fueron totalmente sorprendentes. El promedio de las respuestas de los 787 participantes fue un peso de 1.197 libras. El peso real del buey fue de 1.198 libras!!!. La sabiduría del grupo había sido prácticamente perfecta.
James Surowiecki también contaba como las apuestas son casi siempre excelentes predictores del futuro. Por ejemplo, en las carreras de caballos donde miles de personas apuestan en cada carrera, un caballo cuya apuesta paga 1:3 tiene 25% de probabilidades de salir primero (1/4). Los caballos más apostados son quienes tienen mayor probabilidad de salir primeros; los segundos más apostados, son los que tienen mayor probabilidad de salir segundos en la carrera, etc, etc. Es como si existiera una inteligencia colectiva que tiende a pensar mejor que cada individuo y predecir el futuro mejor que cuialquiera.
La historia más impresionante que nos contó James fue la del submarino US Scorpion que desapareció volviendo a Newport en 1968. La marina americana sólo sabía que había desaparecido en un radio de 35 km y miles de m de profundidad. La tarea de recuperar el submarino era estadísticamente imposible. John Crave, responsable de la búsqueda, cambió los planes originales y en lugar de consultar a los cuatro expertos en submarinos de la marina, Craven armó un grupo muy diverso de especialistas. EL grupo incluía matemáticos, rescatistas, expertos en submarinos, en clima, etc. En lugar de pedirles que consulten entre ellos e intenten resolver el problema juntos, Craven les pidió que cada uno trajese una respuesta sobre dónde estaba el submarino perdido y además les pidió que le diesen una probabilidad de que estuviera en ese lugar. Craven además puso un premio en botellas de whisky (Chivas Regal) a quien ganase la apuesta. Luego Craven graficó todos los puntos usando el teorema de Bayes y estimó el lugar que “el grupo” consideraba el correcto. Este punto no coincidía con ninguno de los puntos que cada uno de los expertos había aportado. Sin embargo, el submarino estaba a 100 m de la ubicación que “el grupo” había indicado.
Si James tiene razón (y yo creo que sí!), las mejores decisiones son también en general las más democráticas. Una cultura de liderazgo donde se integran los puntos de vistas de muchos y donde se suman perspectivas muy diferentes tiene mucha más probabilidad de concluir en una buena decisión. Los líderes mesiánicos, los autoritarios, los dictadores, además de inmorales, probablemente tomen peores decisiones que los líderes más democráticos y participativos. Buen ejemplo para nuestros líderes políticos y empresarios latinoamericanos tan acostumbrados a decidir en “grupos chicos” de manera oculta y poco transparente, con mecanismos que nadie entiende y donde el poder lo concentran unos pocos en la punta de la pirámide…. Exactamente al revés que en Internet donde el poder está en lo simple y en lo abierto. J
Javier Fernández 18/07/06 8:02 Citar
buenísimo artículo… y una gran lección de humildad
Alec 18/07/06 8:34 Citar
Gracias, Javier. Coincido, cuanta humildad!!Abrazo fuerte, Alec
Aldo. 19/07/06 14:05 Citar
Muy buena la comparación con las decisiones de gobierno, siempre da la sensación de que quieren centralizar y asi son los resultados despues…
Alec 19/07/06 17:41 Citar
Totalmente de acuerdo. Frecuentemente se combina una falta de información o ignorancia con un fuerte individualismo.
Gracias por el comentario!
Enrque 22/07/06 12:53 Citar
Lo leí en Clarín… ¿tira toda la teoría abajo?
El sondeo “Percepción del medioambiente social” incluyó 626 casos en la Ciudad de Buenos Aires. Entre otras creencias, los porteños quedan lejos de los números oficiales cuando responden acerca del nivel de educación. Mientras el INDEC dice que sólo el 33% de los habitantes completó el secundario y el 8.7% la universidad, la tercera parte de los consultados cree que entre el 26 y el 60% tiene título secundario y que los universitarios superan el 20% en el país.
Otras ideas erróneas: el 56,7% de los entrevistados supone que el analfabetismo se ubica entre el 5 y el 20%, cuando la cifra correcta es el 2,6%; y el 45% de los consultados cree que casi 1 de cada 3 habitantes proviene de un país limítrofe. Eso sumaría 12 millones, cuando, en realidad, no son tantos. 923.215 es el número oficial.
Hay otros datos que son más polémicos y discutibles. Por ejemplo, más de la mitad de los encuestados respondió que el porcentaje de desempleo estaba entre el 11% y el 30%, cuando la cifra oficial es de 10,2%. La explicación de por qué la percepción es que hay mayor desempleo que el real la da Orlando D’Adamo, director del COPUB: “para la gente, una persona que tiene changas de pocas horas por semana está desocupada; y los destinatarios de planes sociales son desempleados que reciben beneficios”.
Javier Fernández 31/07/06 5:04 Citar
creo que la teoría habla de grupos, no de masas… hay una gran diferencia entre un grupo escogido y una masa o un pueblo en su conjunto… al final los griegos van a tener razón, la polis se rige mejor bajo los designios de unos escogidos (filósofos, caballeros Jedi, qué más da…) pero evidentemente ese sistema no es aceptable para la política… sí creo que esto empeiza a cuestionar la estructura de poder de las corporaciones y la toma de decisiones en las mismas…