Conocí a Nesreen Mustafa Siddeek Berwari, ministra de Obras Públicas de Irak en Vancouver hace poco más de un mes. Nesreen es una mujer extraordinaria. Para empezar es una mujer con uno de los trabajos más difíciles del mundo (supervisar la reconstrucción de Irak post Saddam Hussein, nada menos) … y en el medio de una guerra terrible! Pero encima de todo Nesreen es mujer, y es mujer en una región que no es particularmente feminista -Nesreen es la única mujer en un gabinete de 25 ministros. Nesreen es una líder como pocos -o pocas mejor dicho :). Las palabras de Nesreen fueron muy interesantes y enriquecedoras, acá vamos…
El terreno en el que se mueve Nasreen es difícil en serio. La mafia colaboracionista de Saddam y los burócratas públicos siguen manejando gran parte de la economía, después están las mafias que se aprovechan del caos general y se quedan con propiedades que no les corresponden y después los contratistas americanos que llegaron con la ocupación. Ni hablar del ejército de ocupación multinacional. En ese contexto, Nesreen tiene que planificar y ejecutar las acciones de reconstrucción de Irak región por región, ciudad por ciudad, barrio por barrio. Electricidad, Agua, Calles, Teléfonos, Edificios… difícil imaginar el tamaño de la tarea. Además, Nesreen cuenta que es difícil lograr un buen diagnóstico ya que Saddam y su régimen consideraba el recolectar estadísticas como un crímen y lo prohibía porque lo consideraban espionaje al sistema, por lo que es difícil dimensionar con precisión el desafío de la falta de servicios públicos.
Nesreen tiene el tipo menos esperado para su rol. Es tranquila, se ríe con frecuencia, tiene un humor simple y directo. Es muy respetuosa y curiosa. Nos preguntó mucho sobre Argentina y la situación del país. Ella no ve su trabajo como una misión imposible sino como la misión que le tocó. Muy impresionante…
Nesreen tiene 9 hermanos varones. Nesreen estuvo presa a los 14 años en una de las cárceles de Saddam con toda su familia. El crímen del padre de Nesreen fue ser opositor a Saddam. El crímen de Nesreen, ser hija de su padre. Nesreen nos contaba historias conmovedoras de esos años. “Saddam quiso quebrarnos mediante el sufrimiento, la persecusión y las torturas. En mi, el efecto fue exactamente el inverso, yo me decidí a sobrevivir y convertirme en una líder de mi gente para cambiar la realidad del país”. Nesreen conoce la discriminación de cerca, pertenece a la minoría kurda perseguida masivamente por Saddam y considerada una casta inferior en el país en esos tiempos.
Nasreen también habla de la revolución silenciosa que esta ocurriendo. En 11 meses se lograron elecciones democráticas. El 30 de enero de 2005 fue el día de la liberación para Irak. Ese día por primera hubo elecciones democráticas libres a pesar de las terribles amenazas de los terroristas. Nunca antes en la historia de Irak tanta gente había participado de una elección. Nesreen nos cuenta que están escribiendo la constitución del país. Todo esto sorprende muchísimo… lo único que se lee aquí de Irak es que cada día hay un atentado o un bombardeo… nada bueno de lo que cuenta Nesreen.
Contaba también lo que era la opresión total del régimen de Saddam. La absoluta falta de libertad de prensa, nos contó como el Internet estuvo prohibido en todo el país hasta el 2003! Saddam no quería que la gente entendiese que se podía vivir mejor en otros lados.
Nesreen nos cuenta como la educación es el mejor antídoto contra los abusos totalitarios. Ella lo ve cada día. Ella estudio en Harvard en la Escuela de Gobierno y en Bagdad estudió urbanismo. Siempre fue la primera de su clase.
Nesreen está cambiando un poquito el mundo -silenciosamente. Cada día y cada hora piensa como ayudar a su gente, piensa en un gobierno de unidad entre todos los grupos (Kurdos, Sunnitas y Shi’a) y piensa en un Irak fuerte, próspero y vigoroso… Sueña cada día con un país libre de ocupantes extranjeros y de dictadores y carniceros populistas.
Suerte Nesreen!
Mariano 31/07/06 23:59 Citar
Ojala que esto sea así.
Te recomiendo dos peliculas Alec,
http://syrianamovie.warnerbros.com/
y “El valle de los lobos – Irak”
http://www.tepasmas.com/node/31
Alec 01/08/06 4:06 Citar
Gracias por tus comentarios, Mariano. No dudo que Irak debe ser lo más parecido al infierno en la tierra hoy. Sin embargo, gente como Nesreen da esperanzas de que el futuro no sea 100% negro… la historia dirá…. Abrazo, Alec
Mario 02/08/06 8:27 Citar
Hola Alec!
Aprovechando que este post lo publicaste en la categoria de Entrepenurship, te paso una serie de slides que me movieron la jaula hoy para que lo compartas:
http://ganas.com/mydeclarationofindependence/
Eugenio 03/08/06 14:35 Citar
Impresionante esta entrada, lo que daría yo por conversar con alguien así. La historia de esta mujer es realmente fascinante. De todas maneras, el trabajo más difícil decía tenerlo el Bambino Veira cuando dirigió a Boca, ya que dijo que esa tarea era más complicada que ser el plomero del Titanic.
Chistes idiotas al margen, como siempre que se habla de Irak, no pude evitar reflexionar sobre toda la situación que se produjo a partir de la invasión, e incluso sobre lo que sucede actualmente en el Líbano. Tu nota hace quizás demasiado hincapié en las atrocidades del régimen de Hussein –que desde ya que eran reales y condenables- pero de ningún modo son motivo suficiente como para justificar la intervención de los EE.UU. (aunque supongo que no es esa tu intención). Especialmente, si las cosas resultaron tan desastrosas luego de la caída de Hussein. No admito ningún tipo de violencia para generar cambios políticos, por muy loables que sean las intenciones. Ni por derecha, ni por izquierda, ni por potencias militares, ni por grupos terroristas. Por más importante que hayan sido las elecciones del año pasado en Irak, o por muy elogiables que sean los esfuerzos de gente como Nesreen, el estado de convulsión interna en aquel país es realmente calamitoso (TODOS los días mueren decenas de civiles en atentados), y esta suerte de guerra civil sucede por la impericia de la administración norteamericana para manejar la posguerra. Y esto sin mencionar el altísimo costo en víctimas civiles de la invasión, ni las mentiras que se usaron para justificarla, ni las torturas en las cárceles, ni otras bellezas por el estilo. Muy bien, hay que ser realistas, fueron a buscar petróleo, son la nación más poderosa del mundo, se la bancan y decidieron hacer lo que hicieron. Lo que sigo sin entender es por qué en las hipertecnologizadas guerras del siglo XXI no se pueden evitar lo que luego se llaman “daños colaterales”, o “errores lamentables”, como sucede ahora también en el Líbano. Últimamente, como para tratar de entender un poco más de todo este quilombo, estoy leyendo bastante sobre política exterior, especialmente en los sitios de la “Foreign Affaires” (por recomendación de Rozitchner) y en la “New York Review of Books” (por sugerencia de Tomás Abraham, a quien recomiendo leer en el site “Los Trabajos Prácticos”). Es muy interesante y esclarecedor, más allá de la tendencia de cada publicación (más conservadora la primera, más liberal la segunda), pero ciertas cuestiones básicas de la situación en el Cercano y Medio Oriente me siguen pareciendo absurdas.
Ya que estoy algo sobre la nota de Estonia. Son realmente notables las políticas llevadas adelante por ese país. En mi opinión, creo que todas las nuevas herramientas tecnológicas son medios muy poderosos para facilitar y acelerar los cambios positivos que persiguen esas políticas, pero no alcanza sólo con las herramientas. En nuestro país, aún cuando el gobierno decidiera invertir en educación y en tecnología (lo cual es imperioso, por supuesto) y diseñara las políticas apropiadas, de todos modos falta lo fundamental, es decir, participación de la sociedad que nazca de la confianza en las clases dirigentes, públicas y privadas. Ese cambio creo que es posible generarlo desde abajo, y es responsabilidad de todos lograrlo, aunque así resulta mucho más lento. En la Argentina los cambios profundos siempre se dan desde arriba, así que estamos un poco abandonados al azar de lo que algunos iluminados decidan.
Saludos.