• 13/12/06
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crazy.jpgEste artículo se basa en un artículo muy bueno que publicó The Economist sobre entrepreneurs, la innovación radical, las invenciones revolucionarias y la locura necesaria para ser un entrepreneur. Acá va…

Según George Bush, los franceses no tienen una palabra para los entrepreneurs, la teoría económica sorprendentemente les dedica pocos capítulos, y el porqué alguien elegiría ser uno de ellos, es un misterio. Los emprendedores son los hombres que guían al capitalismo, son los protagonistas aventurados que hacen que la historia continúe. Pero la teoría económica tan sólo les dedica unas pocas líneas.

Si se traduce literalmente, entrepreneur (emprendedor) significa una persona que se compromete – que hace las cosas. Para formar una empresa se necesita coraje, y para tener éxito se necesita tener la visión de un espacio en el mercado. Eso a su vez implica estar alerta, tal como lo señaló Israel Kirzner de la Universidad de Nueva York (NYU). Pero no siempre implica mucha originalidad ni mucho poder de invención. La empresa recién nacida puede ser un mero clon de otra existente en una ciudad vecina.

Más interesantes aún son los emprendedores que innovan, los que introducen algo nuevo al mundo. Desafortunadamente, estos personajes pasaron por todo pero no fueron erradicados de la teoría de la empresa y el mercado. La microeconomía, en cambio, en el centro coloca los precios. Guiados por los salarios y las tasas de interés que deben pagar, los empresarios eligen entre las diferentes técnicas de producción (de mano de obra intensiva cuando esta es más barata, intensiva en capital cuando la mano de obra escasea), pero no hay reinvenciones ni revoluciones. Guiados por el precio que su público busca, deciden fabricar más o menos productos. Pero no crean nuevos productos que nadie pensó antes.

William Baumol, que ocupa diferentes cargos tanto en Princeton como en NYU, durante años trabajó para generar mayor espacio para los emprendedores y para la innovación dentro de la teoría económica. En la reunión anual de la Asociación de Economistas Estadounidenses celebrada este año, se realizaron tres sesiones especiales sobre emprendedores dedicadas a él*. A su vez, el trabajo de Baumol rinde homenaje a las observaciones de Joseph Schumpeter, para quien el equilibrio establecido y los ajustes moderados de la microeconomía carecían de interés. Schumpeter quería desplazar al mecanismo del precio de su “posición dominante” en el “predio sagrado de la teoría”. Él decía que en el mundo real el arma competitiva que realmente cuenta no es la de precios más bajos, sino la de nuevos productos básicos y nuevas técnicas. Estas armas son mucho más letales, notablemente “no en los márgenes de…las empresas existentes pero en sus cimientos y en su existencia misma.”

Si la innovación amenaza a las empresas por obsoletas y su extinción, entonces este tema no se puede dejar librado a la suerte. En lugar de esperar momentos de inspiración, las empresas crean las áreas de investigación y desarrollo (R&D, por sus siglas en inglés) y destinan un presupuesto anual a la búsqueda de nuevos productos y de nuevos procesos. De esta manera, la innovación deviene en rutina.

Esta domesticación del gato salvaje que representan los emprendedores es una buena noticia para los economistas. Una vez que la investigación y la innovación son sólo un desembolso regular y un flujo firme de resultados, se convierten en cosas maleables para las técnicas analíticas de los economistas. “Es mucho más fácil someter a esa actividad habitual, regular y predecible a un análisis sistemático que aplicar ese análisis sistemático a los descubrimientos del tipo “¡Eureka! ¡Lo descubrí!” escribió Baumol. El área de R&D se puede moldear al igual que las demás decisiones de inversión, sólo hay una diferencia respecto al grado con relación a la construcción de fábricas o a la publicidad.

Entre-penuria

Para Baumol, la mayoría de las innovaciones son meras mejoras sobre algo que ya existe: una ratonera un poco mejor que la anterior. Tan sólo unas pocas representan un cambio revolucionario hacia algo diferente, tal como la lámpara incandescente, la corriente eléctrica alterna o el motor reactor. Todas las mencionadas, según Frederic Scherer, profesor emérito de Harvard, no fueron innovaciones generadas por el regimiento montado en R&D de sociedades comerciales establecidas, sino por nuevas empresas rudimentarias que nacieron junto con la invención misma. El Sr. Baumol se anima a decir que las verdaderas innovaciones nacen de esta forma – como hijas de mentes independientes y no de las empresas de turno. Él da dos motivos que provocan esto. Primero, la innovación radical es el único tipo al que pueden llegar los emprendedores solitarios; y, el segundo, son ellos los únicos que quieren hacerlo.

El primer motivo es paradójico. Las invenciones revolucionarias por definición son más difíciles que las innovaciones de rutina. Es obvio, ellas ¿no deberían escapar a los magros medios del emprendedor independiente? Pero, tal como señala Baumol, la construcción del Kitty Hawk fue mucho más económica y menos complicada que lo que fue la actualización del Boeing 737 al 747. Las ideas verdaderamente nuevas por lo general son mucho más simples. Devienen en elaboraciones más complicadas a medida que se las carga con mejoras y modificaciones. Si eres el primero en descubrir un árbol, puedes elegir el fruto que está más abajo.

El segundo motivo es más por intuición. La revolución es una tarea riesgosa. De las 1.091 invenciones canadienses que Thomas Astebro† de la Universidad de Toronto analizó en el 2003, sólo 75 llegaron al mercado. Seis de estas generaron un retorno por encima del 1.400%, pero 45 significaron una pérdida de dinero. Un gerente racional se mostraría reticente ante esa perspectiva. Pero el emprendedor actúa siguiendo a sus sueños y a sus demonios. El Sr. Baumol piensa que el “toque de locura” probablemente sea una de las aptitudes más importantes necesarias para este trabajo.

Los economistas poco tienen que decir sobre la locura, obvio. Pero pueden señalar sus consecuencias económicas. Si el dinero no lo es todo para el inventor, seguramente éste sea algo de bajo costo. De hecho, el inventor representará el costo menor dentro del esfuerzo riesgoso y meticuloso que yace detrás de las invenciones que son verdaderas revoluciones. Las grandes empresas pueden perseguir grandes ideas, pero como ellas contratan profesionales y no aficionados para participar de estas aventuras quijotescas, tendrán que pagarles con dinero, no con amor. Gracias al propio esfuerzo cuidadoso del Sr. Baumol, ahora los economistas dedican un poco más de espacio a los emprendedores en sus teorías. Pero el porqué alguien querría ser un emprendedor sigue siendo un misterio. Este artículo está basado en: En busca del hombre invisible 9 de marzo de 2006 Edición impresa del The Economist La economía redescubre al entrepreneur (“emprendedor”)

Interesante, no? :)


4 comentarios para “Innovación Revolucionaria y la Locura del Entrepreneur”


  1. muy buena nota TITAN !


  2. Alec, me encanto este artículo, yo también creo que a este mundo y particularmente a este país lo van a salvar los emprendedores, los innovadores, en fin quienes quieran crear riqueza y quienes apuesten al éxito.
    Me encanta tu blog y también me parecieron muy interesantes tus comentarios el domingo en el programa de Grondona.
    Saludos y segui adelante con tus ideas liberales y pro mundo y tratemos de alguna manera de enseñarle a todos nuestros compatriotas que la mejor salida de la pobreza y de la exclusión social son la inversión, la innovación y la búsqeuda de nuevos paradigmas que se resumen en la libre empresa.
    Juan Manuel (20)


  3. Gracias Gastón y Juan Manuel por los comentarios :)


  4. A fuerza de leerte tus ideas no se si son mías o si mis ideas son tuyas…seguro que es lo ultimo. Pero esta bueno verse reflejado en el pensamiento de un emprendedor exitoso.
    Me encanta tu visión de las cosas: simple, sin rebusques y fácil de entender por cualquiera.
    Me gustaría reproducir este articulo en mi blog (si vos me autorizas) ya que me gusto mucho.
    Creo que deberías armar algún tipo de seminario o charla donde los que seguimos apostando a Internet, podamos aprender del camino que vos recorriste e impregnarnos de tus ideas.
    Me gustaría enviarte (por mail) una serie de preguntas tipo entrevista para publicar en mi blog, sobre Internet, educación, empresas y emprendimientos.

    Siempre lector de tu blog
    Rodolfo llanos
    http://www.soloingles.com

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