Leí “The Tipping Point” de Malcolm Gladwell y me encantó. “Blink”, su segundo libro es imperdible. Acá va una buena síntesis del libro en un artículo de Agustina Tanoira. Malcolm nació en Inglaterra en 1963 y es periodista con el New Yorker desde 1996.
Blink.O el poder de pensar sin pensar. En su segundo libro, que ya lleva varias semanas primero en la lista de los best sellers, en Estados Unidos, Malcolm Gladwell propone una nueva forma de conocimiento… en dos segundos y con apena un vistazo de la situacion. … Una habilidad que todos podemos cultivar.
Blink está en boca de todos. Allí el niño mimado de la intelectualidad norteamericana presenta su revolucionaria teoría acerca del conocimiento. Primero fue The tipping point (algo así como El momento clave o La frontera del éxito) donde expuso que, así como la gripe, los comportamientos son contagiosos. Y de cómo los pequeños cambios producen grandes efectos en el corto plazo. El tipping point es el momento exacto en que se produce el cambio. En su nuevo libro, que en Estados Unidos lidera la lista de libros no ficción, Gladwell también se refiere a “precisos momentos”, pero en este caso tiene que ver con una forma de conocimiento. Blink es aquello que se percibe en el primer vistazo. El poder de pensar sin pensar. Sin conciencia. Sin análisis.

“Vivimos en un mundo que asume que la calidad de nuestras decisiones está directamente relacionada con el tiempo y el esfuerzo que nos lleva tomarlas. Eso hace que sóloconfiemos en nuestras decisiones conscientes” –explica Gladwell, de 42 años y 10 de redactor para la prestigiosa revista americana The New Yorker–. Ahora se propone reivindicar los juicios inmediatos, aquellos que hacemos, inclusive antes de pensar. ¿Pero eso no es intuición? es la pregunta obvia que todos hacemos… “No. No me gusta esa palabra y de hecho no aparece nunca en el libro” –respondió alguna vez–. “La intuición me remite a reacciones emocionales más que racionales. Y creo que aquello que sucede en esos dos segundos es puramente racional”.
Para explicarse, Gladwell habla de “una fina tajada”, que sería algo así como una muestra. Luego del primer vistazo y en los segundos siguientes, el inconsciente procesa la información mediante patrones que le son familiares y elabora un juicio inmediato. Para ilustrarlo, cita el ejemplo de Brian Glazer, un prolífero productor de Hollywood que trabajó en cientos de películas en los últimos 20 años. En Blink revela cómo fue “ver” a Tom Hanks en el casting de la película Splash, para reconocer en él a una auténtica estrella. No necesito verlo actuar o tratarlo. “Todos sentimos que ya lo conocíamos” –cuenta– “Y creo que eso es lo que le pasa a todos con Tom Hanks. La gente lo considera confiable, decente, gracioso y centrado, pero sólo lo conocen a través de sus películas, haciendo todo tipo de personajes”.
Ese “nosequé” que se percibe en un instante es, según Gladwell, lo que en los últimos tiempos, ha hecho tan populares las “salidas rápidas” para conocer gente. Las fast dates son una nueva modalidad de citas entre personas de ambos sexos que consiste en encuentros, de no más de 8 minutos, con posibles candidatos para descubrir en ellos al alma gemela. “Todos los que se sientan en esas mesas buscan la respuesta a una simple pregunta: ¿quiero volver a ver a esta persona otra vez? Y para responder a esto no se necesita una noche entera. Basta con algunos minutos”afirma Gladwell. Es mirar… y ver. La computadora del cerebro se pone en marcha… y voilà! Pase el siguiente.
¿Y si hay error?
Malcolm Gladwell tiene el pelo crespo. Aunque este pueda resultar un dato irrelevante a esta altura, su cabello fue una de las razones que lo llevó a pensar en Blink. Luego de usarlo siempre muy corto y aplastado, decidió dejárselo largo. Su nuevo look lo llevó a toparse con situaciones antes impensables, como ser confundido con un delincuente “que lucía exactamente como él” –explicó la policía cuando lo detuvo, aunque éste tuviera 15 años menos y 10 kilos más. Lo único en común –sí, adivinó– era el pelo afro. Este episodio le abrió los ojos al efecto que las primeras impresiones tienen en nuestros juicios. “La mayoría del tiempo operamos mecánicamente, como en piloto automático, y la manera en que pensamos y actuamos está más influenciado por el entorno de lo que nosotros imaginamos” –se justifica Gladwell ante el gran margen de error que hay en su teoría. Y sí, equivocarse es posible y muy común, afirma. ¿Los culpables? Los prejuicios, por supuesto, que aparecen, interrumpen el proceso y provocan juicios totalmente superficiales y, consiguientemente, erróneos.
En el capítulo que denomina “El error Warren Harding”, se vale de un caso más para demostrar como los prejuicios llevaron a este hombre a la presidencia de los Estados Unidos entre 1921 y 1923. Increíblemente buen mozo, educado, distinguido y terriblemente carismático no necesitó de mucho más para ser presidenciable. Cuentan que bastaba con mirarlo para creerlo poseedor de una cantidad de virtudes y talentos que, obviamente no tenía. Y así fue. La suya se recuerda como la peor presidencia en la historia norteamericana.
Las apariencias engañan. Gladwell explica que funcionamos en dos niveles: el consciente que tiene que ver con todo aquello que elegimos creer y el inconsciente, que se filtra en los comportamientos espontáneos, actos fallidos y otras hierbas. Y en este último radica el quid de la cuestión, porque es donde se pone en evidencia nuestro verdadero sistema de creencias y valores. ¿Y es posible desenmascararlo? En un vuelo rasante, Gladwell invita a hacerlo con un test de asociación implícita. Palabras más palabras menos, cuando la gran computadora mental procesa la información que recibe utiliza el bagaje de nuestra experiencia –historia, afectos, libros, películas, viajes…–. En segundos todo se conjuga y ¡blink!… ¿Juicio o prejuicio?
El libro abunda en ejemplos como único argumento. Con ellos ilustra cómo personas que se destacaron en todas las áreas se valieron de esos dos preciados segundos para dar en el clavo. Todo esto sin pretender enfrentar las decisiones analíticas con las intuitivas, sino para conocerlas y aprender a aprovecharlas. Ambicioso si los hay, pronostica que luego de Blink,“nadie volverá a pensar en pensar como lo hacía antes”. Todos pueden hacerlo, asegura. Si se modifica el mapa de las experiencias, se transformará la manera de analizar esa “fina tajada”. Sería algo así como reeducar las reacciones inconscientes. Pero acá es cuando Gladwell tira la piedra y esconde la mano, porque nunca explica cómo hacerlo. Cuestionado y celebrado por igual, al final no hace otra cosa que proponer una forma de conocimiento que se adapta al dedillo con los tiempos que corren. Conocimiento rápido, juicio veloz. Una respuesta refleja la infinidad de ventanas que se abren y cierran simultáneamente. Blink es inmediatez. Con errores o sin ellos, verdaderas o falsas hay algo que permanece inalterable en todo esto. Y es que no existen segundas oportunidades para dar primeras impresiones.
Ahora a leer el libro! ![]()
Marcos Detry 17/01/07 6:15 Citar
Que gracioso. Lo estoy leyendo en este momento. Totalmente de acuerdo.
Un abrazo
Marcos
Mariano 18/01/07 11:50 Citar
Cuando comencé a leer el artículo me resultó muy interesante y me dio muchas ganas de leer el libro, pero confieso que los comentarios finales me generaron bastantes dudas. Me refiero a la parte en que la autora del artículo señala que el libro abunda en ejemplos pero no menciona “el cómo”.
De cualquier forma, me provocó deseos de leer algo de este autor. Muchas gracias.
Graciela 19/01/07 18:23 Citar
Hola Alec:
Imagino que ciertas habilidades se obtienen de fábrica como el talento (lo que natura non da salamanca non presta), o algo así…
Trataré de conseguir el libro para leer en vacaciones. Luego te comento, chau y seguí disfrutando las tuyas.
Saludos a todos.
Graciela.
Carlos Rivero Bianchi 22/01/07 6:23 Citar
Alec, coincido con la calidad de este libro. Realmente es muy ameno, y luego de haber leido la edicion en ingles decidi regalarle un ejemplar (en castellano a un amigo) Lo curioso es que la traduccion de titulo es “Inteligencia Intuitiva” una palabra que Malcolm prefiere no utilizar !!!
Marcos Detry 22/01/07 7:47 Citar
Alec, felicitaciones por el articulo que leí en La Nacion el domingo y te recomiendo la lectura del siguiente libro que me ha parecido muy interesante:
“The Laws of Simplicity” de John Maeda del cual Tom Peters dice “I hope the people who design the products I’ll acquire in the next ten years take this book to heart”.
Roger Schultz 22/01/07 13:38 Citar
Tuve la oportunidad de asistir a una conferencia dictada por Malcolm Gladwell en el marco del ciclo de conferencias “Exponenciar 2004″ en Buenos Aires, y recuerdo una anécdota que viene a cuento:
En esa época ya estaba esbozando la idea de la primera impresión y antes de comenzar la conferencia todo el material impreso del que disponíamos incluía una foto de él con su cabello corto, pero cuando apareció en el auditorio, un “tipo” con el cabello como él todo el mundo se preguntaba quién realmente era, hasta que uno de los moderadores, con muchísima diplomacia le preguntó “si él era él”
Circunstancia que abonó definitivamente su teoría!
Eduardo Razzetti 30/01/07 15:14 Citar
Alec:
muy bueno tu blog. Con respecto a este post, leí el libro y me pareció excelente. Incluí en mi blog una referencia al mismo.
Saludos
EAR
Isaac 17/03/07 12:44 Citar
Algo puede pasar en Terrassa el 26 de abril de 2007.
Leo Piccioli 29/03/07 14:30 Citar
Es un libro excelente, lástima la traducción del título (inteligencia intuitiva o algo así) y la sección en la que lo tienen en Yenny (autoayuda).
Para mí es un libro de management.