La Tecnología Transforma la Justicia
Un día David Lorie, un gran amigo y excelente y pragmático abogado me abrió los ojos sobre cómo funciona realmente la justicia. David me dijo una vez “La evidencia es la que determina el pronunciamiento de la justicia. En el caso de un ladrón o un asesino, si no se encuentra evidencia que lo incrimine, nunca es condenado. La clave está en las evidencias disponibles”. Bueno, la tecnología está generando masivamente evidencias que están revolucionando el funcionamiento y la efectividad potencial de la justicia.
Para mi el mensaje de David fue revolucionario. Uno puede robar, secuestrar, matar, pero si no hay evidencia que incrimine, es como si no hubiera pasado nada. Y efectivamente, la justicia no hace nada. Sólo los crímenes donde se encuentra evidencia, terminan (a veces) en una condena. Bueno, la tecnología está generando masivamente evidencias que están revolucionando el funcionamiento de la justicia.
Ya está pasando en casos de divorcio que una de las partes dispara el proceso con el exámen de del disco rígido de la otra, buscando emails incriminatorios de posibles infidelidades. O en la disputa por la tenencia de los chicos, el carácter de cada conyuge se construye en parte analizando su historial en internet.
Hace no mucho tiempo, cuándo se hacía una investigación, ésta incluía a los sumo unas pocas cajas de documentos. Ahora, como revela una excelente investigación de The Economist en su artículo of bytes and briefs, dado que casi todos los documentos se crean y guardan electrónicamente, la busca de evidencias se concentra en recuperar documentos de computadoras. Y prácticamente TODO queda ahora registrado en algún lado. Cada archivo, cada planilla de excel, cada presentación de powerpoint, cada email, cada mensaje de IM, cada visita a cada página de Internet. Aunque uno intente borrarlo, casi siempre, en algún soporte y con mayor o menor esfuerzo, es posible recuperar la información.
Tanat es la información que se acumula que hay un caso de una compañía internacional que tuvo que dedicar 31 abogados full time durante seis meses para IDENTIFICAR cuál era la información que había que pasarle al juzgado para que a su vez la investigue. En estos, casos, evidentemente, existe un incentivo enorme a ahorrarse todos estos costos y simplemente llegar a un arreglo con la contraparte. Esto está pasando cada vez más.
Algunos ya piensan que el “e-discovery” (la investigación de todos los archivos electrónicos, emails, etc.) es el cambio más importante que está viviendo la justicia a nivel global.
Otro gran problema es la capacidad y formación de los investigadores para efectivamente encontrar la información disponible electrónicamente. Recuerdo cuando en DeRemate hace unos años investigábamos a una de las primeras bandas de ciber-estafadores que había intentado estafar a usuarios “comprando” algunos productos pero no pagándolos. Para hacer la historia corta, encontramos patrones sospechosos de conducta en varios usuarios y detectamos que todos ellos se conectaban a desde la misma dirección IP. Hablamos con el ISP correspondiente y nos dio la información sobre quién era el cliente (el estafador). Incluso conseguimos el teléfono y hablamos con el estafador y confirmamos que era el estafador. Sin embargo, nunca logramos que el fiscal que investigaba aceptara las IPs como prueba. La investigación no avanzó, y todo quedó en la nada.
Otro problema que puede impedir el acceso a la evidencia electrónica, es, en definitiva, su destrucción. En el caso Skanska, un muy resonante caso de investigación sobre corrupción en obra pública en Argentina, existieron sorprendentes incendios de archivos y computadoras que hacen mucho más difícil la reconstrucción de los hechos. El blog El ojo Digital habla en detalle de este caso y del incendio.
En síntesis, aunque con muchos problemas, en el futuro, la inmensa cantidad de información electrónica disponible y repartida y replicada en múltiples ubicaciones (ISPs, PCs, Archivos de back-ups, emails, attachments, grabaciones de mensajes de voz, etc.) permitirá reconstuir en muchos casos lo que realmente pasó y llegar a la verdad con mucho más frecuencia que hasta ahora. Tal vez, finalmente, haya un poco más de justicia que hoy
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Alec… que recuerdos aquellos de nuestras investigaciones y cuantos fines de semana trabajando en aquella investigación. Es cierto que cada vez tenemos más vida electrónica y cada vez más la justicia se fía de este tipo de pruebas. En Madrid hace dos años una compañía para la que yo había trabajado (argentina, por cierto) consiguió ganar un juicio contra un cliente que no pagaba por los servicios prestados (elaboración de un estudio sobre el sector SMS en Europa y Latinoamérica). En el juicio fueron determinantes mi testimonio y mis correos electrónicos con el cliente que demostraban la realización, entrega y aceptación del trabajo por el cliente. Lo más interesante es que el abogado del cliente alegó que no se había pagado porque el estudio que nos habían encargado lo pusimos a la venta en Internet (en Baquía concretamente) para lo que mostró la página web con la oferta del estudio. Nuestro abogado muy brillantemente habló con Baquía quienes le expidieron un certificado que el estudio se había puesto a la venta en una fecha que era dos años después del incumplimiento del pago… cosa que habíamos hecho para tratar de recuperar algo de plata por el trabajo realizado antes de que el estudio quedase anticuado (de hecho hubo que actualizarlo para su venta en Baquía). El intento de mentir ante el juez acabó por completo con la credibilidad de la defensa… y la juez se pronunció a nuestro favor.
¡¡Un caso de éxito de ciber-justicia!!
Solo queda claro que la justicia sigue del lado de las empresas. Me encantaría una de usuarios ya que hasta ahora no conozco ninguno que haya ganado.
En mi caso, Arnet me suspendió el servicio durante varios días y no solo no me descontó esos días sino que me facturó aparte los llamados a mesa de ayuda (3 pesos c/uno); pero antes tuve Speedy que me estafó mas.
La última que me tocó vivir, fué el mes pasado cuando un banco
HSBC me envió el resúmen de una tarjeta VISA que nunca tuve, ni solicité (a mi nombre) y me pasé una semana haciendo trámites y reclamos (a mi cargo)y todavía no tuve respuesta. No quiero aburrirlos pero la ciber-justicia, será igual que la ordinaria, sólo para los que puedan pagarla.
Se necesita un click más para que esta ventana de oportunidad se aproveche: que los abogados y jueces tengan cierta versación, y disposición, para entender y usar la prueba informática.
Esto es central, y aproveché el impulso para escribir un post al respecto en mi blog de derecho. Mi temor es que, acostumbrados a manejar papeles, desaprovechemos el valor de estas pruebas o -lo que quizá sería aún peor- las tomemos erróneamente por inequívocas y conclusivas, cuando en la mayoría de los casos son indiciarias.
Otro problema es que las tomemos como nuestro objeto de culto al punto de sustituir la investigación de base. Simplificando, lo que quiero decir es que limitarse a secuestrar un disco a ver “qué se pesca” es una de las formas de facilismo, además de que puede frustrar, si la medida es prematura, la posibilidad de encontrar luego otras pruebas de cargo.