• 19/04/08
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john-bryant-hope.jpgEsta semana estuve con mi amigo John Bryant Hope de Hope Foundation en la reunión Anual del World Economic Forum en México. John, como siempre, estuvo ocurrente, optimista, simpático y generoso. Hace años que entre sus muchas causas apoya la de la educación financiera básica para gente común como antídoto a la pobreza… y ahora incluso a las crisis financieras como la actual de las hipotecas en USA… Acá va este artículo comentado y traducido por mi  de The Economist hace un par de semanas…

“TODO EL MUNDO lo desea. Nadie lo comprende. El dinero es el gran tabú. Las personas simplemente no hablan de él. Y eso te lleva a ser “subprime” (de alto riesgo). Dejemos de lado la codicia y las declaraciones financieras falsas, y la raíz de esta crisis se encuentra el nivel masivo de analfabetismo financiero.”
John Bryant se pasó años contando a quienes quisieran escucharlo los problemas generados por la tan difundida ignorancia financiera. En 1992, en las postrimerías de las revueltas de Los Angeles, él fundó Operation HOPE, una organización sin fines de lucro que tiene por objetivo ofrecer una “mano de ayuda y no una limosna” a las personas más pobres en las partes más golpeadas de la ciudad, a través de una combinación de educación financiera, asesoramiento y educación bancaria básica. Entre otras cosas, Operation HOPE, ofrece asesoramiento hipotecario a quienes compran una casa y dirige el “Banking on Our Future” (“La bancarización de nuestro futuro”), un curso a nivel nacional de cuatro clases de una hora cada una que trata sobre finanzas personales, al que cientos de miles de jóvenes ya asistieron, la mayoría de ellos estudiantes de la escuela secundaria.

Que muchas personas más pobres no tengan una cuenta bancaria – y que pocos de ellos comprendan porqué esto constituye una desventaja (ignoremos lo fundamental respecto de las finanzas personales) – se encuentra en el centro de la “cuestión de los derechos civiles del Siglo XXI”, dice el Sr. Bryant. Él denomina el “movimiento de los derechos de plata” al intento por ayudar a las personas para que puedan salir de la pobreza mediante una educación financiera y la oportunidad económica.
En enero pasado, George Bush nombró al Sr. Bryant vicepresidente de su nuevo Consejo Presidencial sobre la Educación Financiera. Este se lanzó como parte de la respuesta frenética en aumento de parte del gobierno a la crisis financiera que siguió a la debacle de las hipotecas “subprime”, muchas de ellas otorgadas a prestatarios que probablemente no comprendieron los riesgos que implicaban. En general, los prestatarios ni se dieron cuenta de que su pago mensual aumentaría si aumentaban las tasas de interés, dice el Sr. Bryant. Los prestatarios “subprime” sobre tasas de interés ajustables, cuyas hipotecas sólo constituyen el 7% del total, representaron más del 40% de las ejecuciones hipotecarías iniciadas en el último trimestre del año pasado (véase cuadro).
El consejo no carece de experiencia. Está presidido por Charles Schwab, jefe epónimo de una empresa de agentes de bolsa. Entre sus otros miembros se encuentra el jefe de Junior Achievement, que desde 1919 se ha dedicado a enseñar sobre el dinero a los niños y es coautor de “Padre Rico, Padre Pobre”, un best seller de autoayuda. Este consejo ya aprobó un nuevo plan de estudios para los alumnos de la escuela media, “MoneyMath: Lessons for Life”. (Matemática del dinero: lecciones para la vida). (Lección uno: el secreto para convertirse en millonario. Respuesta: ahorrar, ahorrar, ahorrar.) Comienza un programa piloto para poner en práctica una forma para relacionar a los “no bancarizados” con las instituciones financieras. Y respalda lo que, emulando al Peace Corps (Cuerpo de Paz), se denomina: Financial Literacy Corps (Cuerpo para la alfabetización financiera): un grupo de personas con conocimientos financieros que se ofrecen para asesorar a aquellos con dificultades financieras.
El Congreso declaró a Abril como el Mes de la Alfabetización Financiera. La necesidad de que esto se convierta en algo más que un slogan es particularmente evidente en este año. Pero Estados Unidos no es el único país en donde hacer algo respecto de la difundida ignorancia sobre las finanzas personales es un tema que forma parte de su agenda. Los gobiernos de Gran Bretaña y de Rusia declararon su compromiso con la alfabetización financiera. El Instituto World Savings Banks, que representa a bancos minoristas y de ahorro de 92 países, declaró que en este mes celebrará una cumbre en Bruselas que tratará sobre la educación financiera a la luz de la crisis de los “subprime”.
Entretanto, el 17 de marzo, en una conferencia en Ámsterdam, se lanzó una campaña nueva para promover la alfabetización financiera en el mundo en vías de desarrollo. Llamado Aflatoun (“Explorador”), por un personaje de un dibujo animado en base a una estrella de Bollywood, es el invento de Jeroo Billimoria, una emprendedora social que anteriormente trabajó con chicos de la calle en India. Entre otras cosas, fundó Childline, un servicio telefónico de urgencias exitoso que funciona las 24 horas del día. Ella descubrió que muchos de los niños a los que ayudaba eran emprendedores (de hecho, ese espíritu emprendedor puede haber tenido algo que ver con su decisión de abandonar sus hogares) y se convenció de que si se les hubiera dado una educación mejor, seguramente les hubiera ido bien en la vida.
La Srta. Billimoria se dedica a niños de entre 6 y 14 años de edad, a quienes la mayoría de los educadores considera muy jóvenes como para comprender el dinero. Habiendo empezado con experimentos en zonas rurales de India, desde el 2005 a hoy, su organización sin fines de lucro, Child Savings International, dictó el curso Alfatoun en 11 países, con inclusión de Argentina, Sudáfrica, Vietnam y Zimbabwe. En la actualidad se encuentra extendiendo su curso a 35 países en vías de desarrollo. Sólo hace poco, a partir de las sugerencias del banco central de Holanda y de la Comisión Europea, Billimoria comenzó a adaptar el curso Aflatoun a países ricos tales como Gran Bretaña, los Países Bajos, Irlanda y hasta quizás Estados Unidos. “Ese fue mi error. Nunca pensé que sería necesario en países desarrollados,” dice. Si tan sólo.

Los tontos y su dinero

Es un “hecho probado” que “una parte sustancial del público en general del mundo de habla inglesa es ignorante en cuestiones financieras,” escribe Niall Ferguson, un historiador de la Universidad de Harvard, en su libro que está por salir sobre la historia de las finanzas, “The Ascent of Money” (“La Subida del Dinero”). En él, hace mención de una larga lista de pruebas que dan fundamento a esta conclusión. De acuerdo con una encuesta realizada el año pasado, cuatro de cada diez titulares de tarjetas de crédito en los Estados Unidos casi nunca pagan al monto total que adeudan mensualmente en su tarjeta de crédito, a pesar de las tasas de interés punitorio que cobran las empresas de tarjetas de crédito. Casi un tercio de ellos dijo no tener idea de cuál era la tasa de interés que cobraba de su tarjeta de crédito.
Hay pruebas similares por todos lados. Por ejemplo, una encuesta realizada en el 2004 por la Universidad de Cambridge y Prudential, una gran compañía de seguros, reveló que cerca de 9 millones de británicos son “fóbicos de las finanzas”, lo que quiere decir que “todo lo que tenga que ver con la información financiera, desde los resúmenes bancarios hasta las cajas de ahorro y seguros de vida, los asusta.” Una investigación realizada por el regulador británico, Financial Services Authority (“Autoridad de Servicios Financieros”), reveló que el 25% de los adultos no se dio cuenta de que sus jubilaciones y pensiones se invertían en el mercado de valores.
Entonces, el analfabetismo financiero no se limita a los prestatarios de hipotecas “subprime”; es un hecho dominante en todos los grupos demográficos, de escalas de ingresos y en todos los países. “Los “subprime” son sólo un síntoma,” dice el Sr. Ferguson, que destaca que muchos de los alumnos a quienes dio clases en las “mejores universidades del mundo, con inclusión de programas de maestrías en administración de empresas (MBA), ni siquiera conocen la diferencia entre la tasa de interés nominal y real.” Este problema es más apremiante que nunca, agrega, porque los gobiernos y las empresas han delegado más de la responsabilidad por el bienestar financiero a los individuos, ya sea alentando a que sean propietarios de viviendas o promocionando cuentas de jubilación y pensión administradas en forma independiente en lugar de las jubilaciones y pensiones con beneficios definidos.
El sistema de educación también es un gran culpable, dice el Sr. Ferguson, que recuerda que nada aprendió sobre finanzas personales en su escuela en Escocia. En la encuesta del 2007 realizada a titulares de tarjetas de crédito estadounidenses más de la mitad de los encuestados dijo que en la escuela “no habían aprendido mucho” o “casi nada” sobre finanzas.
Todavía hoy día los estadounidenses terminan la escuela sin saber muco sobre el dinero. Una muestra de estudiantes de secundario de 17 o 18 años de edad sólo contestó correctamente la mitad de una serie de preguntas sobre finanzas y economía personal formuladas en el 2006 por investigadores en la Universidad del Estado de Nueva York, Búfalo. Menos del 25% sabía que el impuesto a las ganancias se podía computar sobre los intereses obtenidos en una caja de ahorro. Tres quintos de ellos no sabían la diferencia entre una jubilación o pensión de empresa, la Seguridad Social o una Caja de Ahorro 401(k).
La misma encuesta, que Jump$tart realiza cada dos años, junto con 180 organizaciones en Estados Unidos que promueven la alfabetización financiera, reveló que uno de cada seis estudiantes se había anotado en materias que trataban sobre finanzas personales. Otro tercio declaró que había aprendido un poco a partir del estudio de otras materias, tales como administración o economía. Laura Levine, a cargo de Jump$tart y miembro del consejo de alfabetización financiera del Sr. Bush, dice que las cosas van en la dirección correcta, pero que el progreso es lento. Los resultados de la encuesta del 2008, que no parece que vayan a demostrar muchos cambios, se publicarán el 9 de abril.
En la actualidad, sólo tres estados en Estados Unidos obligan a sus alumnos a cursar materias sobre finanzas personales. Otros 15 sostienen que se debe incorporar en otras materias. Más allá de eso, esta es una causa de persuasión de a uno por vez. “La educación sobre las finanzas personales no es un concepto de venta agresiva,” dice la Srta. Levine, “pero sí lo es cuando se trata de darle prioridad.” Los directores de las escuelas por lo general estarán de acuerdo con que una educación financiera es algo que vale la pena brindar, pero son reticentes a dedicarle tiempo y recursos.
Incluso cuando se enseñan finanzas personales, no siempre se aprenden las lecciones correctas. “Donde sea que mires en los Estados Unidos o en la OECD (la “Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo”, por sus siglas en inglés), las lecciones sobre alfabetización financiera no aportan mucho,” dice Lewis Mandell, un economista de Búfalo. “Como educador, me gustaría creer que puedes enseñar a las personas a hacer cualquier cosa bien, pero está claro que se debe mejorar la forma en que se enseña finanzas personales.”
Para frustración del Sr. Mandell, el único método de aula que parece sólido como para aumentar la alfabetización financiera entre los estudiantes de las escuelas secundarias, es a través de un juego de mercado de valores – inversión – que premia a quien hace apuestas de alto riesgo. La mayor parte de los demás enfoques tienden a demostrar aumentos de alfabetización financiera sólo a corto plazo, dice.
De acuerdo con el Sr. Mandell, un problema es que en los casos en que se intenta lograr una alfabetización sobre las finanzas, esta tiende a dictarse antes del último año de estudio de un alumno - antes de que se haya enfrentado a la toma de decisiones financieras importantes, tales como comprar un automóvil o sacar una tarjeta de crédito. Otro problema es que los maestros por lo general también son analfabetos financieros. La alfabetización financiera puede tratar menos sobre la adquisición de conocimiento y más sobre el desarrollo de buenos hábitos, algo que está probado que se logra con más éxito antes de la escuela secundaria, ni que hablar de la adultez.
Aquí es donde entra en juego Aflatoun. La Srta. Billimoria enfrentó gran escepticismo cuando desarrolló su programa de alfabetización financiera para niños de 6 a 14 años de edad. Sin embargo, ella estaba convencida de que comenzar con los más jóvenes sería más eficaz, porque “ese es el momento en que desarrollan el concepto de ellos mismos, y a los 14 años ya han formado la mayor parte de sus hábitos.”
Una parte importante de la enseñanza es lograr que los niños comiencen a ahorrar, preferentemente mediante la apertura de cuentas bancarias. Por lo general, sólo tienen sumas pequeñas, pero esto es suficiente para que ellos se acostumbren a manejar el dinero en forma adecuada. En un principio, esta propuesta enfrentó mucha resistencia, las personas preguntaban, “¿cómo pueden los niños más jóvenes manejar dinero?”, recuerda la Srta. Billimoria, pero “en seguida ganó popularidad y los padres comenzaron a dar dinero a los niños para que ahorren.” Para demostrar su amplia aplicabilidad, se realizaron pilotos de Aflatoun en economías marcadas por diferentes dificultades. Zimbabwe, por ejemplo, fue elegido por su tasa de inflación astronómica. El curso se adaptó para alentar a que los niños ahorren mediante la compra de activos tales como lápices, que a diferencia del dinero del país, podrían ser una reserva de valor.

Un impulso en la dirección correcta

“La verdad más deprimente es que la alfabetización financiera es inalcanzable, al menos en muchas de las grandes decisiones financieras que todos nosotros debemos tomar,” dice Richard Thaler, un economista conductista de la Universidad de Chicago. Acertadamente dicho por alguien que desarrolló su carrera en base al estudio de la conducta financiera irracional, el Sr. Thaler admite que incluso a él le cuesta saber qué es lo correcto. “Si estas cuestiones son desconcertantes para personas con doctorados en economía, la educación financiera no es el camino correcto a seguir.”
En cambio, quienes hacen las políticas deberían “concentrarse en lograr que el mundo sea más fácil”, argumenta en su libro nuevo, “Nudge: Improving Decisions About Health, Wealth and Happiness” (“Impulso: mejorar las decisiones sobre salud, riqueza y felicidad”), escrito por Cass Sunstein, profesor de derecho (y asesor de Barack Obama). Con esto él quiere decir determinar más cuidadosamente y en forma más sencilla las elecciones financieras que deben tomar las personas, y desarrollar “elecciones por defecto sensatas” en el diseño de productos financieros, de forma tal que la opción de no hacer nada sea una opción “alfabetizada en términos financieros.” Hoy en día, la mejor opción generalmente necesita algo de análisis y una toma de decisión activa.
Esto no quiere decir que la misma opción sea la correcta para todos. La complejidad de las elecciones financieras en aumento refleja en parte una innovación destacable, innovación que en muchos casos ha beneficiado a los consumidores. Tal como el Sr. Bryant de Operation HOPE señala, gracias a la disponibilidad de las hipotecas “subprime”, “el hecho de ser propietario de su hogar sacó a muchos de la pobreza; el desafío es mejorar el producto.”
El sistema de ahorro sueco para la mayor edad contiene un ejemplo de lo que quiere decir el Sr. Thaler. Ofrece a los suecos la opción de fondos en los cuales invertir, pero incluye una opción por defecto de bajo costo y bien diseñada, que se convirtió en la elección del 90% de las personas. El mismo enfoque se puede tomar respecto de los planes de jubilación 401(k) de la empresa estadounidense, en el cual las opciones que se ofrecen hoy en día exigen de un grado de educación financiera elevado. Los empleados también se pueden suscribir automáticamente en planes de ahorro, con un derecho de opción de exclusión, en lugar de las opciones de inclusión que se ofrecen en la actualidad que casi no tienen uso.
El Sr. Thaler se merece ser tomado en serio, ya que uno de sus intentos anteriores por aplicar la economía conductista al ahorro tuvo resultados impresionantes. Reconociendo que a las personas les cuesta más ahorrar dinero que ya tienen que prometer separar el que puede que tengan algún día, él desarrolló el esquema Save More Tomorrow (Ahorra Más Mañana), que hace que las personas se comprometan a ahorrar una porción de cualquier aumento de pago que perciban en un futuro. En los lugares en que se implementó, el plan ya generó aumentos importantes en las tasas de ahorro.

Otra idea buscaría facilitar a las personas el proceso de elegir la tarjeta de crédito que les conviene, mediante la imposición de la obligación de suministrar a los clientes dos archivos que se pueden descargar de la red, quizá una vez al año, a las empresas de tarjetas. En uno de estos archivos se explicarían reglas de cargo de comisiones del emisor; en el otro se detallarían los cargos en lo que el cliente de hecho incurrió. Entonces, el consumidor podría subir este a uno de los varios sitios Web que el Sr. Thaler cree que aparecerán pronto. Y con un clic, se le recomendará la tarjeta de crédito más conveniente. Un sistema similar podría funcionar en el programa de recetas médicas “Medicare” de los Estados Unidos, en el cual una investigación preliminar sugiere que combinar los medicamentos que una persona necesita con el plan de seguro adecuado podría representar un ahorro promedio de USD700 por año, dice.
El Sr. Mandell destaca que un mejor diseño de producto y la necesidad de educación financiera no necesariamente son cuestiones enfrentadas. Pueden trabajar en conjunto. Él brinda respalda esquemas tales como el que Child Trust Funds introdujo en Gran Bretaña. Estos “bonos pequeños” (“baby bonds”) dan a cada niño un fondo que vence a su adultez, y permite que todos comiencen con una reserva. El Sr. Mandell está especialmente entusiasmado con el programa de estudios diseñado para que se enseñe junto con estos fondos, que se inician cuando los niños cumplen siete años. “Los maestros podrán hablar de dinero en forma real, porque los niños serán dueños de riqueza.”

Si allí puedes lograrlo

Uno de los intentos más interesantes por combinar la enseñanza y los productos superiores tiene lugar en Nueva York, con el respaldo de un alcalde, Michael Bloomberg, quien hizo su fortuna a través de la venta de información financiera. Él creó una Oficina de Fortalecimiento Financiero, que intenta utilizar los poderes del gobierno para promover tanto la educación financiera como un mejor diseño de los productos financieros.
Los poderes de regulación de la ciudad significan que pueda tomar medidas duras contra empresas que explotan la alfabetización financiera, y al mismo tiempo educar al público, dice Jonathan Mintz, Comisionado de Cuestiones del Consumidor de Nueva York. Descubrió que muchas agencias de preparación de impuestos ofrecen “reembolsos rápidos” que, tal como muchos consumidores no notan, en realidad son préstamos en anticipo de reembolsos. Su bombardeo publicitario sobre estos préstamos llevó a su cobertura en programas de noticias “en 22 estados y en Canadá”, permitiendo que la ciudad promueva el mensaje que “cualquiera que le promete un reembolso impositivo en dos días le está vendiendo un préstamo – no lo tome.”
Otra iniciativa es utilizar el sistema de la ciudad para ayudar a las personas para que soliciten el crédito de impuesto a las ganancias obtenido como una posibilidad para alentarlos a abrir una cuenta bancaria. Además de explicar a los solicitantes la importancia de ahorrar, la ciudad trabaja con los bancos para ofrecer cuentas diseñadas con atención, e incluso ha convencido a algunos filántropos para que suministren fondos coincidentes por los primeros USD250 que alguien ahorre. “No sólo me educas, sino que también me das la posibilidad de asentir con mi cabeza y decir sí, y obtener una ganancia inesperada,” dice el Sr. Mintz. “La educación financiera es mucho más efectiva cuando está conectada a algo real que está sucediendo.”
Con Miami, San Antonio, San Francisco, Savannah y Seattle, Nueva York formó la Colación de las Ciudades por el Fortalecimiento Financiero, que se reunió por primera vez para compartir sus ideas el 18 de marzo. Hubo acuerdo general sobre el hecho que la educación y un mejor diseño de producto deberían ir de la mano. La mayoría de los grandes bancos comenzaron a patrocinar los esfuerzos por la alfabetización financiera, aunque sea sólo para cubrirse. Sin embargo, el Sr. Mandell destaca que mediante el aumento de los cargos por las cuentas bancarias con saldos bajos de hecho se quitó a los niños lo que tradicionalmente constituyó la mejor herramienta de educación práctica, una cuenta a su nombre.
En realidad, uno de los mayores problemas puede ser el analfabetismo de las empresas de servicios financieros, que por lo general no cumplen con ofrecer los productos que los consumidores más pobres más desean. A menos esa parece ser la conclusión de una encuesta reciente realizada en dos de los vecindarios más pobres de Nueva York. Muchas personas utilizaban productos financieros adicionales, tales como los préstamos de cancelación el día de cobro u órdenes de dinero en lugar de los servicios de los bancos principales.
Los principales proveedores de servicios financieros “carecen de mercados genuinos”, dice el Sr. Mintz. “Uno de los secretos conocidos en esta industria es que cuando las personas se involucran en una conducta que parece irracional, por lo general tiene un fundamento racional.” Lo que sólo demuestra que los consumidores a veces son tan instruidos como los productos que la industria de servicios financieros elige venderles.
El Sr. Bryant llega a la misma conclusión pero lo dice en forma más colorida y destaca que algunas de las personas que primero fueron golpeadas por la crisis de hipotecas “subprime” fueron los mismos intermediarios que habían vendido hipotecas inadecuadas a sus clientes. Habiendo tomado un poco de su propia medicina, se encuentran frente a deudas enormes y sin empleo. “Para ser un intermediario de hipotecas se necesitan menos permisos que para ser un proxeneta en una esquina en Harlem,” dice.  “Porque un proxeneta necesita de referencias.”


5 comentarios para “John Bryant:Educación Financiera Popular Para que No haya Más Crisis”


  1. Hola Alec
    ¿podrás usar un color de letra con mejor contraste? Me costó mucho leer este posst.
    ej: letra negra sobre fondo blanco!! si usaras otro fondo, habría que ver cual color es el mejor.
    Si te interesa el tema, puedo pasarte un link donde chequear el mejor contraste.
    saludos
    Franky


  2. el color no es el problema principal, sino que es muy largo el texto, una columna de poca ancha y el texto no esta justificado. FIjate que miles leemos sus post hace tiempo y nadie reclamo nada, este posteo ha sido de un tamaño fuera de lo normal


  3. Muy buen articulo.

    Un Abrazo,

    Romulo S.


  4. Hola Alec,

    excelente el post y la traducción! El tema es fascinante, y prioritario si queremos sacar adelante este país…. sabés de alguna experiencia específica del programa Aflatoun en Argentina?


  5. y que empresas no tienen base tecnológica.

    Me gustaria que brindara esa información.

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