El ejemplo que me dejó mi abuela: “La Generala”
Hace unos meses interrumpí el escribir artículos en este blog. En ese momento se dió un acontecimiento que me marcó mucho y me llevó a una profunda reflexión. Fue la muerte de mi querida abuela. La persona con quién viví durante toda mi infancia. En este artículo escribo algunas de las líneas que leí en su entierro y donde mezclo reflexiones, palabras de agradecimiento y un tributo personal.
Por qué escribir esto en este blog? Porque de mi abuela aprendí muchos valores que creo que son claves para cualquiera que busque el liderazgo. Porque a su manera, ella era sin dudas una gran líder. Porque este es mi blog, este es mi espacio personal y tengo ganas de dejarle unas líneas a mi abuela aquí.
De ella aprendí mucho. Aprendí sobre la vitalidad. La pasión. La energía. La persuasion. El carisma. La fortaleza. El humor. La perseverancia…. Estos son algunos de los valores que encarnaba mi abuela. Kitty. “Abu”. La Generala.
Acá va…
Esto es parte de lo que leí ese día hace unos meses cuando le dábamos la despedida final a mi abuela…
“Creo que lo más difícil para mi fue ver como con el paso de los días se le iba yendo la vida. Mi abuela siempre se había caracterizado por ser casi demasiado vital. Y ahora se estaba yendo… Los días previos a la despedida, esto era lo que pasaba por mi cabeza cada vez que la veía: se le está yendo la vida…
Cuántos recuerdos…
Me viene ahora a la mente una imágen clarísima: estoy en mi fiesta de casamiento, bailando el valls con mi abuela, dando vueltas a toda velocidad, como si fuéramos austríacos. Ella se reía a carcajadas y yo sufría ya que casi no podía seguirla a ella. Unos meses antes mi abuela me había “secuestrado” para enseñarme a bailar el valls. Su argumento había sido simple: era una vergüenza como bailaban el valls la mayoría de los novios y ella no iba a pasar vergüenza cuando bailase con su nieto.
Yo no lloro muy seguido. En los últimos años lloré dos veces. La primera fue cuando me enteré que mi abuela tenía cancer de pancreas hace poco más de un año. Lloré todo un día, casi sin parar. La segunda vez fue ayer cuando murió.
Mi abuela es la primer persona realmente cercana que se me va. Para prepararme leí un libro muy lindo: La muerte: un amanecer. El linbro se trata de las experiencias de una persona que acompañó en su lecho de muerte a más de 10,000 personas. El libro dice muchas cosas que me impactaron. Entre otras, dice que los chicos y los enfermos mentales frecuentemente entienden la muerte mejor que el resto de nosotros.
Quiero compartir con ustedes las impresiones sobre mi abuela de dos personas que la querían mucho: una persona con una seria enfermedad mental y un chiquito asmático.
Sorprende como a veces los enfermos mentales pueden tener una increíble lucidez. Ayer, unos minutos después que mi abuela nos había dejado, estábamos en el cuarto despidiéndola por última vez con mamá. En eso, mamá me miró y me dijo: “Ella no se puede ir, ella es La Generala. Lo que más sabe hacer es luchar.” En ese momento pensé que toda nuestra familia había aprendido sobre el valor de la determinación del ejemplo de mi abuela. Cuánto le debíamos! En ese momento pensé que si existió alguna vez un matriarcado, ese fue nuestra familia y ella fue la matriarca. Sin duda, la jefa de la familia. La Generala.
Durante unos minutos mamá negó la situación mientras me repetía “no te preocupes, esto no puede pasar. ella no va a morir. ” Pero unos minutos más tarde entendió mejor que todos los allí presentes lo que habia pasado y me miró y me dijo como buscando calmarme: “Ya entendí. Tenía que irse.” Yo le dije: “Cómo la vamos a extrañar!” y mamá me miró y por tercera vez me sorprendó cuando me dijo: “No. No la vamos a extrañar, porque ella va a estar siempre con nosotros”.
Después mamá me miró con amor y me dijo: “sabés Alec, cuando eras chiquito, mamá (por mi abuela) te quería tanto que yo me moría de celos”
En ese momento me acordé que yo era ese chiquito asmático que estaba casi siempre enfermo. Yo tenía mucha asma de chico. Casi nunca dormía una noche completa. Me despertaba medio ahogado y con unos silbidos fuertes. Y siempre que me despertaba, allí estaba mi abuela, que me sentaba en la cama con delicadeza y me ayudaba a respirar y a tomar algún remedio hasta que me volvía a dormir. Durante mi infancia, frecuentemente sentía que todo podía fallar en el mundo. Todo menos mi abuela. Ella siempre estaba. Estaba al 100% para mi.
Dicen que las grandes personas tienen grandes virtudes… y grandes defectos. Seguro que esto aplicaría a mi abuela, pero no voy a hablar de defectos hoy.
Si mi abuela hubiera sido un animal, yo creo que hubiera sido una Leona. Porque nos cuidó así hasta el ultimo día. Nos protegió y nos defendió como sólo lo saben hacer las leonas. Todos en la familia -hijos, nietos, sobrinos, y parientes politicos- tuvimos nuestros enfrentamientos con La Generala. Pero todos sabíamos que frente a cualquier “enemigo externo” ya sea una enfermedad, un conflicto con un tercero, una tragedia, siempre, siempre, siempre podíamos contar con ella. Su casa era como esos “safe houses” de la Guerra Fría donde era posible encontrar seguridad en el medio de la adversidad y del caos del mundo sin necesidad de explicar nada.
La Generala no rezaba mucho. Pero Santo Tomás decía que “cantar es como rezar dos veces”. Y vaya que cantaba mi abuela. Como olvidar esos veranos en el campo donde salíamos todos apretados en la camioneta vieja celeste de tres filas de asientos y de repente empezaba a cantar… y en minutos todo el auto la seguía. Cantábamos en castellano, en ingles y hasta en alemán (aunque no entendíamos una palabra de alemán!). Pero no era importante si no entendíamos lo que cantábamos, estaba bien repetir los sonidos, lo importante era cantar juntos. Lo importante era que estábamos disfrutando en familia. Las palabras daban lo mismo. Yo todavía puedo cantar en alemán unas cuántas canciones sin tener la menor idea de lo que estoy diciendo!
El campo y “Bermudez”, la casa familiar de La Lucila eran lugares muy especiales. Nunca conocí otros lugares con energía similares. Estos lugares eran la guarida de la Leona, los dominios de La Generala. Este era el mundo que ella había armado para nosotros. Y sí. Hoy me doy cuenta que los había armado para nosotros, para su familia. Digo familia en sentido amplio. Era común estar Bermúdez o en el campo de a 20 o 30 personas. Tal vez la mitad eran amigos o invitados. Todo funcionaba con reglas claras. Desde chiquititos siempre supimos que había algunas reglas que no se podían violar. Había que participar en todas las comidas, sentarnos a la mesa puntualmente, participar en las conversaciones y comer como principitos –cuántas veces nos contó mi abuela que para que ella aprendiera a comer derecha, cuando era chica, debía comer con un libro sobre la cabeza y un pinche en el respaldo de la silla.
El resto del día (las horas de “No-Comidas”) era totalmente libre para todos. El campo era aventura pura: caballos, asados, natación, juego, libertad, viento, árboles, arroyos, animales, tés inmensos con tortas deliciosas. “Bermudez” era: amigos, comidas largas, pileta, perros, barrio, conversaciones, seguridad, refugio, caos.
Hoy no creo exagerar si digo que muchos de los momentos de mayor felicidad de nuestras vidas y de las de muchos, muchos de nuestros amigos, pasaron ahí en el Campo y en “Bermúdez”, los dominios de La Generala.
Abuela. Abu: acordate siempre que te quisimos y que te queremos como vos nos quisiste a cada uno de nosotros. Incondicionalmente. Con lo mejor y lo peor de cada uno. 100%. De verdad.
Te vamos a extrañar. Te voy a extrañar. Te extraño. Mucho.
Gracias.”
ps- I´m back. Ahora empezaré a escribir con mayor frecuencia nuevamente en el blog
3 votos
Muy lindo Alec, escribir es una excelente forma de canalizar las emocionesy sentimientos. Mi abuela también fue parte importante de mi vida y con quién comparti mi infancia y adolescencia a pesar de los celos de mis padres
La recuerdo siempre.
Un fuerte abrazo y felicitaciones por tan hermoso post.
Lo siento mucho Alec.
Un abrazo desde Cordoba.
EOP.
que lindo post!
Muy bonito Alec, gracias por compartir.
Un abrazo fuerte!
Hola Alec, lo siento mucho, de verdad, se nota lo que la querías y lo que te ha dejado. Es la primera persona cercana que se te va según dices y eso es señal de que estamos grandes. Yo perdí a 3 en 2 años, y 6 en 5 aprox, 2 de ellos menores de edad, quizás motivo por el cuál me desaparecí de muchas arenas.
Te comento ésto porque un par de veces te dije cosas que creo que te ofendieron y nunca más hablamos o nos escribimos, mis consejos de DESACELERAR un poco a veces tienen que ver con todo ésto, incluso yo estuve esquivando el tacle de la parca hace año y medio. En fin, te diría muchas cosas, pero no por acá. Gracias por compartir momentos en lo que te pude imaginar chiquito cantando en esa camioneta de 3 filas, seguramente una Estanciera celeste. Cuidate loco, un fuerte abrazo, saludos tu madre
Animo queremos mas post para leer
Gracias por compartir esto tan íntimo con nosotros, un gran abrazo!!!
Lo siento mucho Alec. Fuerza!!! Un fuerte abrazo !!!!
Pd: Se extrañaban mucho tus post.
Un abrazo Alec!
Espero puedas reponerte pronto
Fuerza!!!
Fuerza Alec! y gracias por compartir. Se te extraña aqui en tu blog.
Alec siempre leo tu blog y si bien hace tiempo que no escribías este post vale la pena realmente. Un abrazo y arriba!
Qué lindo lo que escribiste.
Ella siempre estará cerca de alguna manera Alec . Bienvenido al mundo del espíritu!, (los que hemos perdido ya varios seres queridos estamos acostumbrados a mensajearnos y a interpretar las señales,es cuestión de estar consciente, eso creo, y no es para este Blog) . Pero leí esto que te sucede y quería contarte que también lloré un día sin parar sentada en las escalinatas del Sanatorio de una ciudad del interior cuando me dijeron que mi madre tenía cancer de útero y moriría en los siguientes 3 meses (era Septiembre y yo tenía 19 años, la edad de la primavera, estaba enamorada y mi mamá se moría…no se lo deseo a nadie, luego vivió 11 meses) . No me importaba nada, lloraba como una condenada sin parar…todos pasaban y me miraban, me saludaban, a la tardecita fuí a misa, seguí llorando , volví y corté a la noche pues tenía que dar apariencia de fuerte porque mi padre trabajaba al día siguiente. Aún hoy cuando a veces visito esa ciudad, tengo la sensación que me recuerdan como la “pobre huerfanita”. Luego …cosas del destino, años más tarde ,en ese mismo Sanatorio, despedí a mi primo de 21 años que estuvo en coma varios días por un accidente de auto, se le cruzó un animal en la ruta (nada ha cambiado….ya ves los accidentes). La otra coincidencia con lo que escribiste es que yo también tenía problemas respiratorios en la infancia, Falso Cruz le llaman los médicos, y mi Abuela (que Dios todavía me la deja, cumplió 90 en Febrero) se levantaba a ayudarme con vaporización con eucaliptus hasta que me sentía mejor, tengo recuerdos vívidos de una noche de esas, pienso que puede ser que el asma de niños intensifique, no el amor, pero sí el vínculo . La quiero con todo mi corazón, y lamentablemente por problemas de haberme quedado sin Casa no la puedo tener conmigo en Bs.As, pero la tengo todavía en este plano y se lo agradezco a Dios. Me quedé pensando que nunca le pusimos sobrenombre…se llama Elisa, le decimos Abuela Eli. Un beso,Laura.
Qué orgullo para tu abuela haberte criado así, con valores, capaz de reconocer el amor de tus seres queridos, dejar de lado las peleas que todos tenemos y recordarla con una sonrisa. Es lo mejor Alec
Un beso grande
Sólo escribo para dejarte mi apoyo. Me acompañaste por varios meses desde que empecé la lectura de tu blog, lo mínimo que puedo hacer es esto. Lo siento, es un dolor sin paralelo. Fuerza. Saludos.
Alec, siento mucho lo de tu abuela. Aunque hace años que no nos vemos por circunstancias de la vida, entre mis recurdos de chicos, algunos de los mas lindos son de Bermudez y del campo, y siempre con tu abuela al mando. Llevo mas de 20 años fuera, pero siempre que viajo a Buenos Aires y paso por Martinez paso por delante de Bermudez porque tambien fue parte de mi infancia y me trae muchos recuerdos increibles de adolescentes tratando de descubrir el mundo.
Un Abrazo
GR
Muy emocionante…me trajiste muchos recuerdos…
Dougall
Neuquen
Dios Te Bendiga, Alec
no puedo creer que llegue aca por un link de un sitio de emprendedores y termine que no puedo ni hablar porque se me caen las lagrimas. Siento mucho tu perdida. Siempre nos queda lo que aprendemos de esas personas tan importantes en nuestra vida.
Siento empatia con tu post. Un abrazo
Hola Alec:
Durante mi vida he tenido tres mentores pero ninguno como mi abuela. Abita (Así le decíamos todos) llegó a Venezuela, luego de estar unos meses en París al finalizar la 2da guerra Mundial, con mi abuelo, una película y US$ 100.
Abita era Polaca y cuando comenzó la guerra solo había terminado bachillerato. Por circunstancias del momento le tocó vivir en el Ghetto de Varsovia como a otros miles de judíos. Sus padres y suegros murieron en los campos de concentración.
Con poca formación académica pero una gran inteligencia (Abita hablaba 7 idiomas) logró replicar el negocio de sus padres en Venezuela y con mi abuelo fundaron el Circuito Radonski. El Circuito (ahora Cinex) ha entretenido a 3 generaciones de Venezolanos; Aún recuerdo cuando cumpliendo 40 años en Venezuela y 65 años de edad recibió la orden al mérito al trabajo en su primer grado. Esta es la máxima condecoración que otorgaban en Venezuela por logros laborales.
Abita también era una ‘Generala’ y cuando íbamos a algunos de sus cines siempre algo pasaba mal. La gente sentía miedo en verla y hasta era déspota. Sin embargo luego del medio día tomaba otro rol y de ejecutiva pasaba a ser madre y abuela.
Abita literalmente me enseño el mundo desde un primer viaje de ensayo cuando cumplí 15 años y fuimos a ciudad de México y Los Ángeles hasta Japón, la Unión Soviética, China, Israel y mi primer viaje a Europa. Durante 6 veranos consecutivos viajé con Abita y con mi hermano Henrique. La lista de anécdotas es muy larga pero también los aprendizajes de vida.
Abita fue una de las personas más ‘witty’ que he conocido; Simplemente no se le ‘escapaba’ ninguna cosa. Años después entendí que sabía elegir muy bien sus batallas y la razón por la cual dejó de pelear muchas que en algún momento le reclamé.
Con Abita entendí que en las cosas pequeñas hay que ser grande, que si tienes dinero para el pescado tienes dinero para la sal, que si te vas a caer del caballo es mejor que sea un buen caballo, que la comida no se bota porque hay mucha gente en el mundo pasando hambre (como pasó Abita durante la guerra), aprendí el valor del trabajo y ‘que si no cumples con tu palabra la gente se muere’ .
Cuando regresé de nuevo a Venezuela en el 2002 tuve la buena costumbre de almorzar al menos una vez a la semana con ella durante la semana. Abita era muy disciplinada y todos los días caminaba para mantenerse en buena forma y disfrutaba mucho de la lectura, de viajar y claro que de una buena película. Para esa momento ya era ‘grande’ pero Abita no por eso dejaba de consentirme con pequeñas cosas como comprarme el mercado de mi casa y continuos aprendizajes y pequeños detalles.
Siempre quise que habláramos del Holocausto pero Abita se enfermó de Cáncer a finales del 2002 y falleció en el 2003. Irónicamente la última película que vimos juntos fue el Pianista que Abita conoció durante la guerra.
Desde que murió Abita vengo organizando una carrera a beneficio de un par de fundaciones que cuidan también a los niños con Cáncer. Ese evento cumplió 8 años y ha sido mi manera de contribuir y mantener vivo su legado. Espero que en algunos años pueda hacer otras cosas como patrocinar una cátedra de emprendimiento o similar y así hacer público su legado.
Alec coincido con tu Madre que Abita tampoco murió y que también está siempre con nosotros incluyendo muchos momentos difíciles que nos ha tocado vivir como familia y en lo personal.
¡Feliz 2011 y gracias por volver a regalarnos piezas en tu blog!
Tu amigo
ABC