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	<title>digitalec: Tecnología &#038; Entrepreneurship &#187; steve ballmer</title>
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	<description>Una visión de Alec Oxenford</description>
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		<title>El Talento es (bastante) Irrelevante?</title>
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		<pubDate>Sun, 16 Nov 2008 13:04:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alec</dc:creator>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Entrepreneurship y liderazgo]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<p>Con frecuencia vemos como se atribuye al talento de tal o cual persona su éxito. &#8220;Bill Gates es un superdotado, por eso es el hombre más rico del mundo&#8221;. &#8220;Jack Welch es un genio, por eso lideró GE.&#8221; etc. etc. etc. Pero algunas investigaciones recientes tienden a apuntar que el talento innato no es la causa que explica el éxito en los negocios. No se ha podido asociar todavía ningún gen al talento para los negocios. Y en muchos casos, no hay ni siquiera evidencias de ningún tipo que sugieran que el talento innato explica el éxito de los &#8220;genios&#8221; de los negocios. La realidad parece indicar que la ambición, la voluntad, la elección diaria de triunfar son la clave para el éxito en los negocios&#8230; Este artículo está basado en mi traducción del artículo de <a href="http://www.tower.com/myth-natural-geoffrey-colvin-hardcover/wapi/111897739" target="_blank">Geoff Colvin</a> en Fortune sobre el talento sobrevaluado y habla de todo esto&#8230; vale la pena <img src='http://www.alecoxenford.com/wp-includes/images/smilies/icon_wink.gif' alt=';)' class='wp-smiley' /> <span id="more-584"></span>La creencia popular que el talento es algo “natural”, es un mito. El verdadero camino para lograr un buen rendimiento es una cuestión de elección dice Geoff Colvin, editor independiente senior en Fortune</p>
<p>El talento no lo es todo. Mediados de 1978, nos encontramos dentro de la sede central del gigante Procter &amp; Gamble en Cincinnati, frente a un cubículo compartido por dos jóvenes de 22 años, recién salidos de la universidad. Su tarea, vender la mezcla para brownies Duncan Hines, pero pasan la mayor parte de su tiempo volviendo a redactar memos únicamente. Está claro que son inteligentes – uno acaba de graduarse de Harvard, el otro de Dartmouth – pero eso no los distingue de un montón de otros jóvenes recientemente contratados por P&amp;G.</p>
<p>Lo que sí los distingue de muchos de los jóvenes buscavidas que la empresa contrata cada año, es que ninguno de ellos está especialmente lleno de ambición. Ellos no tienen un plan de carrera. Todas las tardes juegan a “encestar” bollos de memos. Un tiempo después, uno de ellos recuerda, “Nos votaron como los dos tipos que era menos probable que tuviéramos éxito.”</p>
<p>Estos dos jóvenes nos interesan en este momento sólo por un motivo: ellos son Jeffrey Immelt y Steven Ballmer, quienes antes de cumplir 50 años se convertirían en los CEO de las dos corporaciones mejor valuadas del mundo, General Electric (GE, Fortune 500) y Microsoft (MSFT, Fortune 500). Contrariamente a lo que cualquier persona razonable hubiera esperado cuando eran los nuevos contratados, llegaron a lo más alto de los logros corporativos.</p>
<p>La pregunta obvia es cómo. ¿Fue su talento? De ser así, fue un tipo de talento extraño que no se había revelado en los primeros 22 años de sus vidas. ¿Astucia? Los dos eran inteligentes, pero no había prueba alguna que indicara que fueran más astutos que sus miles de compañeros de clase o sus colegas. ¿Fue una gran cantidad de trabajo duro? Ciertamente no tanto. Y, aún así, algo los llevó a lo más alto en el mundo de los negocios.</p>
<p>Es posible que lo que nos lleve a la pregunta más intrigante, una que no sólo es aplicable a Immelt y a Ballmer, sino también a todos es si ese algo especial no resulta ser ninguna de las cosas que solemos imaginarnos. Entonces, ¿qué es?</p>
<p>Si todos estamos equivocados sobre el gran logro, ese es un gran problema. En especial, si creemos que las personas sin un talento natural específico para alguna actividad nunca podrán competir con aquellos que sí tienen ese talento – en el sentido de una habilidad innata para hacer ese algo específico con facilidad y bien – entonces, los sacaremos de esa actividad. Alejaremos a nuestros hijos del arte, del tenis, de la economía o del chino porque creemos haber observado que carecen de talento en esos campos.</p>
<p>En los negocios, los gerentes suelen redirigir las carreras de las personas en base a pruebas escasas sobre lo que ellos “tienen” para ofrecer. Pero aún, en nuestras propias vidas probamos algo nuevo y, al ver que no nos sale naturalmente, llegamos a la conclusión de que carecemos de talento para ello, entonces nos alejamos de esa actividad.</p>
<p>Hoy en día hay varios investigadores que dicen que el talento no tiene tanta importancia como nosotros creemos, si es que de hecho tiene alguna importancia. Unos pocos arguyen que no existe prueba que demuestre la existencia misma del talento. En estudios sobre individuos logrados, los investigadores descubrieron unos pocos signos de logro precoz antes de que los individuos comenzaran una preparación intensiva. Las observaciones fueron similares en estudios de músicos, jugadores de tenis, artistas, nadadores, matemáticos, entre otros.</p>
<p>Tales descubrimientos no prueban que el talento no exista. Pero sí presentan una posibilidad fascinante: que si existe, puede ser irrelevante.</p>
<p>El concepto de talentos específicos es particularmente problemático en los negocios. Todos tenemos la tendencia a asumir que los gigantes de los negocios deben tener algún tipo de don especial para lo que hacen, pero las pruebas resultan ser difícil de alcanzar. De hecho, la innegable realidad que se observa del análisis de las vidas de los grandes de los negocios es la opuesta – que no parecía haber indicio previo alguno del lugar dónde llegarían.</p>
<p>Jack Welch, a quien Fortune nombró el gerente del Siglo XX, no tenía inclinación alguna hacia los negocios, incluso cuando tenía veinte años. Con un PhD en ingeniería química, al ingresar al mundo real a los 25 años, todavía no sabía hacia dónde quería ir y se presentó a entrevistas para trabajos universitarios en las universidades de Siracusa y West Virgina. Finalmente, aceptó una oferta para trabajar en una operación de desarrollo químico en General Electric.</p>
<p>Bill Gates, el ser humano más rico del mundo, es un candidato más prometedor para aquellos que quieren explicar el éxito a raíz del talento. Él sintió fascinación por las computadoras desde niño y dice que a los 13 años escribió su primer programa de computación; era un programa para jugar ta-te-tí. El problema es que nada en su historia sugiere que tenga habilidades extraordinarias.</p>
<p>¿Cuál es tu opinión? ¿Qué necesitas talento para ser exitoso?<br />
Es él el primero en decir que miles de niños estaban interesados en las posibilidades de las computadoras en ese entonces. ¿Qué sugería que Gates se convertiría en el rey de todos ellos? La respuesta, nada en especial.</p>
<p>Uno puede suponer que en la era de la investigación genómica, ya no debería existir cuestionamiento alguno justamente sobre qué es innato y qué no lo es. Dado que el talento por definición es innato, debe haber un gen (o más de uno) para el talento. El tema es que los científicos aún no descifraron cuál de cada uno de nuestros más de 20.000 genes es el del talento.</p>
<p>Así que no más excusas&#8230; todos podemos aspirar a ser Bill Gates (aunque sea un Bill Gates a micro escala). A ponerse las pilas (infinitas), hacer los sacrificios correspondientes y&#8230;. a conquistar el mundo!!!!  <img src='http://www.alecoxenford.com/wp-includes/images/smilies/icon_wink.gif' alt=';)' class='wp-smiley' /> </p>
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