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	<title>digitalec: Tecnología &#038; Entrepreneurship &#187; vida</title>
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	<description>Una visión de Alec Oxenford</description>
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		<title>Podemos Frenar el Envejecimiento?</title>
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		<pubDate>Sat, 22 Mar 2008 14:52:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alec</dc:creator>
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<p>Yo estoy entrando a <span> esa etapa de la vida donde me gustaría sumar años a mi futuro. Aunque para la mayoría yo todavía soy “jóven”, al ya tener hijos, estar acercándome a los 40 (qué susto!) y tener bastantes responsabilidades, soy crecientemente consciente de las cosas que me gustaría hacer… pero tal vez no tenga tiempo para hacerlas. <span> Este artículo basado en una traducción que hice del artículo de Stephen Jeffrey en The Economist, habla precisamente de 7 estrategias para combatir el envejecimiento. Trata con algo de humor y bastante de ciencia, la pregunta “Cómo vivir para siempre”… Acá va…</span></span></p>
<p><span id="more-477"></span></p>
<p>No parece probable todavía que la ciencia médica vaya a abolir el proceso de envejecimiento. Pero ya no parece ser un imposible.</p>
<p>“A LARGO PLAZO”, tal como lo dijo John Maynard Keynes, “todos moriremos.” Es cierto. Pero ¿se puede alargar el corto plazo de forma tal que el largo plazo sea aún más largo? Y si así fuera, ¿cómo? Y ¿a qué costo? Desde tiempos inmemoriales las personas sueñan con la inmortalidad. La han buscado desde que el primer alquimista colocó un elíxir de vida en la misma lista de compras como una forma para convertir plomo en oro. Escribieron sobre la inmortalidad en la ficción, desde Rider Haggard en <em>“She”</em> hasta Frank Herbert en <em>“Dune”</em>. Y ahora, con el aumento de los conocimientos biológicos que marcó las últimas décadas, unos pocos investigadores creen que puede estar a nuestro alcance.</p>
<p>Para poder analizar la cuestión, es importante primero comprender porqué los organismos &#8211; con inclusión de las personas – envejecen. Las personas son como máquinas: sufren un desgaste. Que es más evidente. Sin embargo, una máquina siempre tiene arreglo. Un buen mecánico con los repuestos adecuados puede hacer que la máquina funcione para siempre. En última instancia, puede que ya no quede ninguna parte de la máquina original, pero sigue funcionando, como el hacha famosa de Lincoln que había tenido tres puños nuevos y dos hojas nuevas.</p>
<p>La cuestión, por supuesto, es si vale la pena o no arreglar la máquina. Este es el punto en donde las personas y la naturaleza no están de acuerdo. O, dicho de otro modo, dos pedazos de naturaleza están en desacuerdo. Desde el punto de vista del individuo, la supervivencia es un imperativo. No puedes reproducirte salvo que estés vivo. El temor a la muerte es una respuesta evolucionada racional y, dado que el envejecimiento es una vía segura hacia la muerte, no debe sorprendernos que las personas quieran detener al envejecimiento en su camino. Sumado a ello, hasta la apariencia del envejecimiento puede ser dañina. Disminuye la disponibilidad de potenciales parejas sexuales que te encuentren atractivo &#8211; dado que es un signo de que no te resta mucho tiempo como para contribuir con la crianza de un hijo &#8211; y de este modo, una vez más, pone un freno a tu reproducción.</p>
<p>La paradoja es que el deseo evolucionado del individuo de no envejecer se enfrenta a otra fuerza de la evolución: el <em>soma </em>desechable. El <em>soma</em> (término griego antiguo para denominar al cuerpo) abarca a todas las células del cuerpo menos las células sexuales. El papel del <em>soma</em> es hacer que esas células sexuales, y de ese modo los genes del organismo, lleguen a la generación que sigue. Si el <em>soma</em> es un pollo, entonces en realidad, el pollo es sólo un medio con el que cuenta el huevo para hacer otro huevo. Y si la lógica de la evolución exige al <em>soma</em> que envejezca y muera para que eso suceda, que así sea. Lo que es una lástima, pero la lógica de la evolución de hecho parece exigir que eso suceda.</p>
<p>Este es el argumento. En última instancia todos los organismos van a morir de algo. Ese algo puede ser un accidente, una pelea, una enfermedad o el encuentro con un depredador hambriento. Por ello existe una prima por la reproducción temprana, en lugar de guardar recursos para un futuro que puede ser que nunca llegue. Las reparaciones no son perfectas porque son costosas y porque los recursos que se invierten en ellas podrían aplicarse para la reproducción y no para la reparación. Por lo general, entonces, los mecánicos del cuerpo prefieren aplicar parches a realizar reconstrucciones completas – o sencillamente ni se molestan en realizar el trabajo. Y si es así, el lugar para empezar a buscar una vida más larga es el taller de reparaciones.</p>
<p><strong>Siete cosas mortales</strong></p>
<p>Un hombre que acaba de hacer justamente eso es Aubrey de Grey. El Dr. de Grey, un investigador independiente que trabajan en Cambridge, Inglaterra, es un hombre que genera opiniones fuertes. Es sin duda alguna un visionario, pero muchos biólogos consideran que sus visiones no son opiniones sino más bien pícaros espejismos, porque cree que la tecnología contra el envejecimiento puede surgir en un futuro cercano, un futuro que muchos de los que hoy están con vida podrán ver.</p>
<p>Visión o espejismo, el Dr. de Grey definió el problema con precisión. A diferencia de la mayoría de los que trabajan en el campo, él tiene experiencia en ingeniería, y por ello se encuentra en una posición ideal como para investigar el taller de reparaciones biológicas. Según su forma de ver las cosas, el envejecimiento cuenta con siete componentes; trata a esos siete y detendrás al proceso en su camino. El habla de este enfoque como estrategias para una senectud insignificante (SENS, por sus siglas en inglés).</p>
<p>Las siete causas de envejecimiento que el Dr. de Grey quiere matar con las SENS son</p>
<ol>
<li>la pérdida de células,</li>
<li>la resistencia a apoptosis (la tendencia de las células a resistirse a morir cuando se supone que deben hacerlo),</li>
<li>mutaciones genéticas en el núcleo celular,</li>
<li>mutaciones genéticas en la mitocondria (alimentadores de la célula),</li>
<li>la acumulación de porquerías dentro de las células,</li>
<li>la acumulación de porquerías fuera de las células y</li>
<li>la acumulación de enlaces químicos inadecuados en el material que soporta las células.</li>
</ol>
<p>Es algo así como un check list. Pero de hecho, al menos divide el problema en partes maleables. Sugiere además que se pueden necesitar varios enfoques para tratar la cuestión. En términos generales, estos son de dos tipos:</p>
<ol>
<li>manejar el proceso del desgaste para que sea más lento y tapar sus consecuencias, o</li>
<li>aceptar que es inevitable y llevar al cuerpo a un servicio de reparación con una frecuencia regular para reemplazar las partes gastadas.</li>
</ol>
<p><strong>A comer verdura</strong></p>
<p>Manejar el desgaste puede no ser tan complicado como parece, dado que los últimos cinco puntos de la lista del Dr. de Grey parecen estar relacionados por una sola palabra: oxidación.</p>
<p>Los visitantes frecuentes de las secciones de “salud y belleza” en las principales farmacias seguramente vieron cremas, píldoras y pociones que dicen “antioxidante” en sus etiquetas y dan a entender – a pesar de que nunca lo dicen en forma explícita – que es posible que tengan efectos rejuvenecedores. Estos productos son los hijos bastardos de una idea respetable sobre una de las causas principales del envejecimiento: esa única gran fuente de desgaste corporal, al menos a nivel químico, es la actividad de la mitocondria.</p>
<p>Mitocondria son los lugares en donde se desarma el azúcar y reacciona con oxígeno para liberar la energía necesaria para alimentar a una célula. En una criatura de sangre caliente tal como el hombre, en este proceso se utiliza mucho oxígeno, y parte de este se ausenta sin aviso. En lugar de reaccionar con carbono a partir de azúcar para formar dióxido de carbono, forma moléculas altamente reactivas denominadas radicales libres. Estas van por ahí oxidando – y de este modo dañando – otras moléculas, tales como ADN y proteínas, que genera todo tipo de problemas. Libérate de los radicales libres y sus parientes, y retardarás el proceso de envejecimiento. Y los productos químicos que utilizas para lograr eso son los antioxidantes.</p>
<p>Esta idea nos retrotrae a uno de los fundadores de la gerontología científica, Bruce Ames de la Universidad de California, Berkeley. El Dr. Ames comenzó su carrera estudiando el cáncer. Descubrió que el daño de ciertos genes era una de las causales del cáncer. Estos genes evolucionaron para mantener a los tumores detrás de la raya al detener la rápida división de las células, y el daño en muchos casos era resultado de la oxidación. Gradualmente, su centro de atención pasó hacia un daño más general que el que puede causar la oxidación – y a lo que, a su vez, podría hacerse al respecto.</p>
<p>Algunas vitaminas, tal como la vitamina C, son antioxidantes por derecho propio. Esta es a base de la publicidad de los lugares de primeras marcas, a pesar de que no existen pruebas de que el consumo de grandes cantidades de tales antioxidantes pueda traer algún beneficio. Hace unos años, sin embargo, el Dr. Ames descubrió que podía estimular la actividad de la mitocondria de las ratas más viejas – con efectos positivos en las memorias y el vigor general de los animales – al alimentarlas con otras dos moléculas: acetilcarnitina y ácido lipoico. Estas ayudan a una enzima mitocondrial denominada carnitina acetiltransferasa para que cumpla con su tarea. Disparar sus niveles parece compensar el daño por oxidación causado a esta enzima. También revisó el trabajo de otras personas y descubrió alrededor de 50 enfermedades genéticas causadas por la deficiencia de una enzima u otra para acoplarse con una molécula de ayuda adecuada. Tales ayudantes por lo general son las vitaminas B, y las enfermedades por lo general se podían tratar con grandes dosis de la vitamina adecuada.</p>
<p>El daño enzimático en estas enfermedades es similar al inducido por la oxidación, por lo que el Dr. Ames sospecha que sus efectos también se pueden aliviar mediante altas dosis de vitaminas. Recabó pruebas de ratones como fundamento de esta idea, pero lo que todavía resta probar es que lo mismo suceda en las personas. Tampoco es fácil creer que así sea en algún momento. Los ensayos clínicos necesarios serían prolijos. También serían costosos – y no existe motivo alguno por el cual las empresas productoras de vitaminas paguen esos ensayos si su ventas ya son alcistas y los productos no podrían patentarse. El Dr. Ames tampoco dice que las vitaminas alargarán tu vida más allá del periodo de vida natural del ser humano, incluso a pesar de que piense que podrían prolongar la vida de muchas personas individuales. Para ello, se necesitará de otras tecnologías.</p>
<p><strong>Detener la marea del tiempo</strong></p>
<p>Una forma que permitiría a las personas vivir más que los límites impuestos por los <em>somas</em> desechables es aceptar la analogía de la máquina en forma literal. Cuando llevas a tu auto a un servicio mecánico o a reparar, esperas que el mecánico reemplace las partes desgastadas o dañadas por partes nuevas. Eso, en términos generales, es lo que sugieren aquellos que proponen la idea denominada inmortalización parcial. Y harán las partes nuevas o repuestos con células madre.</p>
<p>El mundo escuchó mucho sobre las células madre. Vienen en muchas variedades, desde las que se encuentran en los embriones, que se pueden convertir en cualquier tipo de célula del cuerpo, hasta aquellas con un destino limitado a ser sólo un tipo o unos pocos tipos de células. El tema sobre las células madre de todo tipo, que las hace diferentes a las células normales del cuerpo, es que cuentan con permiso especial para multiplicarse en forma indefinida.</p>
<p>Para que un <em>soma</em> funcione, la mayor parte de sus células componente deben aceptar que son las últimas de la fila – que, dado que la fila en cuestión se estira hacia atrás sin romperse hasta los primeros organismo más de 3 mil millones de años atrás, es algo difícil de hacer. Por lo tanto, en esas células hay todo tipo de cierres genéticos para detener su reproducción una vez que llegaron a su destino fisiológico. Si se fuerzan estos cierres (por ejemplo a causa del daño oxidativo de los genes que los controla, tal como lo descubrió el Dr. Ames), el resultado es un crecimiento sin límites &#8211; en otras palabras, cáncer. Un cierre se denomina el límite de <em>Hayflick</em>, debe su nombre a su descubridor, Leonard Hayflick. Este mecanismo cuenta la cantidad de veces que se divide una célula y cuándo se alcanza un valor en especial (que es diferente para cada especie), se detiene toda otra división subsiguiente. Salvo que la célula sea una célula madre. Cada vez que una célula madre se divide, al menos una hija sigue siendo una célula madre, a pesar de que la otra puede iniciar una vía de especialización con límite de Hayflick.</p>
<p>Algunos “inmortalizadores” parciales buscan eliminar el límite de Hayflick del todo con la esperanza de que el tejido que se llegó a la senectud comience a renovarse una vez más. (Se entiende el reloj que lo controla, por lo que esto en principio es posible.) A pesar de ello, la mayoría teme que esto simplemente abra la puerta al cáncer. En cambio, proponen lo que se conoce como la medicina regenerativa &#8211; mediante el uso de células madre para el desarrollo de reemplazos para tejido y órganos desgastados. Los más visionarios de estos contemplan la renovación rutinaria de los órganos del cuerpo al estilo el hacha de Lincoln.</p>
<p>En teoría, sólo el cerebro no es plausible de reemplazar de este modo (cualquier reemplazo debería copiar el patrón de sus células nerviosas con precisión a fin de conservar la memoria y la personalidad de un individuo). Incluso en este caso, no obstante, los terapeutas de las células madre hablan abiertamente del tratamiento de enfermedades cerebrales como el Parkinson con células nerviosas cultivadas especialmente, por lo que puede existir alguna forma de inmortalización parcial entre las posibilidades. Pero eso es algo lejano – más lejano, por cierto, que la terapia de vitaminas del Dr. Ames, si se demuestra que esta funciona.</p>
<p>Ni la prevención, ni la reparación, están verdaderamente listas para extenderse. Pero existe otra opinión, y esta se basa en una forma para vivir más tiempo que en experimentos con animales demostró, una y otra vez, ser eficaz. Esta se trata de comer menos.</p>
<p>Desde lombrices hasta ratones, el poner a un animal a dieta, a una dieta cercana al hambre, pero sin llegar a ese punto, alarga su vida &#8211; a veces en forma muy importante. Nadie hizo este experimento en personas, y nadie sabe con seguridad porqué funciona. Pero sí representa una forma para estudiar el problema con una esperanza razonable de encontrar una respuesta.</p>
<p><strong>Glotones en penitencia</strong></p>
<p>Por supuesto que para elegir morir de hambre, realmente debes desear tener una vida más larga. Si se extrapolan los datos del ratón, necesitarías mantener la ingesta de calorías en tres cuartos de la cantidad que recomiendan los nutricionistas. Eso significa alrededor de 1.800 para los hombres sedentarios y 1.500 para las mujeres sedentarias. Pero muchas personas hoy en día intentan comprender la biología subyacente, a fin de desarrollar caminos más cortos.</p>
<p>Uno de ellos es David Sinclair de la Universidad de Harvard. A diferencia de los que intentan luchar contra las causas del envejecimiento o reparar el daño hecho, el Dr. Sinclair piensa que descubrió, en la restricción de calorías como se conoce la técnica, un mecanismo contra en envejecimiento natural evolucionado especialmente que es relativamente compatible con la teoría del soma desechable.</p>
<p>El motivo para creer que la vida prolongada es una respuesta de evolución al hecho de pasar hambre y no sólo un accidente extraño es que cuando un animal pasa hambre, el cálculo de la evolución cambia. <span> Un individuo que se murió de hambre no es uno que pueda reproducirse. Incluso si no se muere, la posibilidad de que de a luz a una cría saludable es baja. En este caso, la prolongación de la vida debería anunciar la reproducción. Y eso es lo que pasa, incluso entre las personas. Las mujeres que se mueren de hambre dejan de ovular. El truco de los mil millones de dólares sería lograr persuadir al cuerpo de que se está muriendo de hambre cuando en realidad no es así. De ese modo, las personas podrían vivir más tiempo y al mismo tiempo comer normalmente. Incluso, si se pudiera comprender al mecanismo verdaderamente, también podrían reproducirse.</span></p>
<p>Desde el punto de vista del Dr. Sinclair, la forma en que la restricción de calorías prolonga la vida gira en torno a genes para proteínas denominados sirtuinas. De hecho, estos genes están implicados en la extensión de la vida en especies simples como lombrices y levadura. Agregue copias adicionales de estas a los cromosomas de estos organismos, o fuerce a las copias existentes para que produzcan más proteína que la normal, y se prolonga la vida. Esto parece ser porque las sirtuinas controlan la abundancia de una molécula reguladora denominada nicotinamida adenina difosfato, que a su vez, controla la liberación de energía en la mitocondria.</p>
<p>La relación más intrigante en esta historia es con la paradoja francesa. Este es el hecho que los franceses tienen la tendencia a ingerir dietas grasosas ricas en carnes rojas pero tienen la tendencia a tener características de supervivencia de aquellos con dietas magras y vegetarianas. Algunos investigadores relacionan esto con su consumo de vino tinto &#8211; y, en especial, de una molécula denominada resveratrol que se encuentra en ese vino. El resveratrol activa las sirtuinas, y algunas moléculas similares las activan mucho más. Estos súper estimulantes de sirtuina son los que interesan al Dr. Sinclair.</p>
<p>No todo el mundo está convencido, pero el Dr. Sinclair realizó experimentos en ratones que parecen ser prometedores, e inició una empresa denominada Sirtris Pharmaceuticals para estudiar este tema. El hecho que él (al menos para él mismo) trabaje con la naturaleza en lugar de contra la naturaleza, es un argumento a favor de este enfoque como el más prometedor de todos.</p>
<p>Dicho eso, la lógica de la teoría del <em>soma</em> desechable es profunda. Incluso trabajar con su grano puede no ser más que comprar unos pocos años adicionales de vida saludable. El motivo del Dr. de Grey para creer que algunas personas que ahora están vivas pueden experimentar una extensión indefinida de sus vidas se basa en su esperanza de que en esos pocos años extra surjan más descubrimientos y tecnologías de extensión de la vida mejoradas en base a esos descubrimientos &#8211; un proceso que él describe como lograr que la “la longevidad escape a la velocidad”</p>
<p>Lo más probable es que no funcione. Pero, la esperanza es lo último que se pierde. Para terminar con otra cita, esta vez de Woody Allen, “No quiero alcanzar la inmortalidad a través de mi trabajo. Sino simplemente no muriendo.” Si un investigador puede vencer la historia de la evolución y alcanzar este objetivo, puede que logre las dos cosas.</p>
<p>Interesante, no?</p>
<p><!--EndFragment--></p>
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